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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
Blanca Esthela Treviño de Jáuregui
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Blanca Esthela Treviño de Jáuregui, esposa, madre y abuela, proyecta a la mujer como formadora de valores, forjadora del carácter de los hijos y eje de la vida familiar. Su principal aportación como escritora es salvaguardar el bien común en todos los sentidos posibles a través del planteamiento de lo que es realmente femenino: el mejorar a la sociedad desde una perspectiva práctica, inteligente y comprometida con la tarea de revolucionar al mundo desde el interior de la institución familiar. Oriunda de Piedras Negras, siempre ha vivido en ésta ciudad. Correo Electrónico: [email protected]

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18 Febrero 2018 04:00:00
¿De qué color es el amor?
En la celebración de un 14 de febrero el célebre cantante norteamericano Steavie Wonder, (El Niño Maravilla), preguntó: ¿De qué color es el amor?

Steavie nació invidente, pobre, y huérfano de padre. Fue prematuro y el exceso de oxígeno en la incubadora provocó que perdiera la vista. No recuerda haber visto jamás la luz, ni el rostro de su madre.

Una mañana en la minúscula sala de la humilde vivienda en Saginaw, Michigan, Lula, la madre de Steavie observa silenciosamente a sus cinco hijos armar un castillo con pequeños cubos de madera. El niño, de cinco años, se acerca y le dice: “¿Estás preocupada porque soy ciego, mamá? No debes preocuparte, porque yo soy feliz así”. El niño, abrazando las piernas de su madre, recarga un momento la cabeza sobre sus rodillas. Luego, a tientas regresa a jugar con sus hermanos. Fue el único de sus hijos que, sin ver, fue capaz de presentir su tristeza. Lula asegura que desde ese momento el enorme dolor que la consumía se evaporó, y comenzó a valorar las aptitudes y talentos que su hijo desarrollaba para compensar la incapacidad visual.

El sonido cautivó a Steavie desde la edad de dos años: fue su pasión. Al escuchar música en la radio, con dos cucharas inventaba variadas combinaciones tamborileando sobre todas las superficies de la casa: Paredes, puertas, ventanas, vidrios, muebles, todo. Le cautivaban los diferentes sonidos que arrancaba a cada objeto. Componía encantadores ritmos de acompañamiento al ruido de la lavadora. Era un niño feliz.

Su tío le regaló una armónica y un tambor cuando cumplió cuatro años. A los ocho ya componía y cantaba sus propias melodías en el piano de la escuela. A los trece ya aparecía en un programa de TV en Londres. Era travieso: Lo expulsaron del coro en una iglesia cuando con gran entusiasmo y a todo volumen tocó un rock’n’roll.

En el mundo oscuro de Steavie hay cosas incomprensibles. No sabe de qué color es el viento, ni se explica porqué el sexo de una persona o el color de la piel puede marcarlo como inferior: Las almas no tienen sexo ni color.

Le preguntaron recientemente si le pedía a Dios el milagro de la vista: “Me encantaría ver, pero no. Cuando hablo con Dios le doy gracias por protegerme, consolarme y guiarme por este camino. Tal vez si hubiera visto con los ojos, me hubiera dejado seducir por la belleza y el encanto de la superficie y no hubiera conocido el mundo de fondo: El misterio del alma. Tal vez no hubiera escuchado la sutil voz de la consciencia en mi interior; la energía primordial de la estructura del ser humano y del universo, escondida bajo el peso de las formas. Tal vez no hubiera descubierto el milagro del amor”.

Steavie Wonder, con sus ojos cerrados y sus brazos abiertos, dice que siente el amor a la humanidad como una fuerza irresistible que lo subyuga y lo hace inmensamente feliz. Su poderosa fuerza espiritual lo transfigura y le permite tocar las fibras más encantadoras del corazón humano. Dice, a través de su música, que desea que todos los habitantes de la Tierra descubramos la fuerza del amor que llevamos dentro. Asegura que si cerramos los ojos y escuchamos, sentiremos el poder que sana desde el interior y que es capaz de sanar al mundo entero.

Steavie ha grabado decenas de álbumes y ha obtenido infinidad de premios y condecoraciones a nivel nacional e internacional. Está profundamente comprometido con las grandes causas: Educación, desarme nuclear, ecología, campesinos, hambre, sida, alcoholismo, drogas. Es un gran benefactor de todos los marginados de la Tierra. ¿Qué hubiera sucedido si su invidencia fuera de origen genético y hubiera sido detectado con el ultramoderno equipo científico digital en el vientre de su madre? ¿Y si hubiera sido abortado por su incapacidad?

Steavie dice que solo el amor es capaz de vencer el mal en el mundo. Solo el amor hizo posible que venciera sus desventajas: Nacer invidente, pobre, y huérfano de padre. No sabe de qué color es el amor, la comprensión, o la ternura. Pero los siente. A través de sus composiciones y su milagrosa voz sus melodías amorosas se elevan y caen como fina lluvia, envolviendo al mundo en un abrazo. Aunque jamás haya visto el color del amor.

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