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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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06 Enero 2018 04:03:00
De reyes y roscas
Según la revista Muy Interesante, saborear en estas fechas el pan de dátil e higos se originó en la antigua Roma. La festividad se llamaba saturnalia, pues el homenajeado era el dios Saturno, dentro del pan escondían un haba, se celebraba entre el 17 y el 23 de diciembre, fecha que coincidía con el solsticio de invierno. En Oriente, en Egipto y Arabia durante la noche del 5 y 6 de enero celebraban al dios Aion y los prodigios del dios Dionisio.

Estas celebraciones se consideraron paganas hasta el año 354, en que se comenzó a celebrar el nacimiento de Jesús cada 25 de diciembre. Llegó a Occidente a mediados del siglo 4 y la fiesta de la epifanía sustituyó otros cultos, marcando en el calendario el 6 de enero como fecha oficial para celebrar a Jesús como hijo de Dios.

El festejo de la tradicional rosca se fortaleció primero en Francia y después en España, y con el tiempo su preparación se fue transformando. A México llegó en el siglo 16, pero en vez de esconder un haba entre el pan horneado, se colocaron uno o varios muñecos de porcelana, luego de barro, luego de celuloide y, finalmente, de plástico. Los monos escondidos dentro de la rosca representan a los niños que tuvieron que esconder del rey Herodes, pues este, al enterarse de que había nacido el rey de reyes que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de 2 años.

En México, la rosca de reyes se comparte en reuniones familiares y con amigos, el que encuentra el monito en su rebanada se le pone una corona y deberá organizar el festejo del día 2 de febrero, Día de la Candelaria.

Hasta hace tiempo las cosas eran así, las roscas eran sólo de pan y no se contaban las calorías; el IMSS informó que una rebanada de rosca con café equivale a casi 500 calorías y acompañada de chocolate, a más de mil. Hoy en día las hacen rellenas: de cajeta, crema, manzana o chocolate esas han de tener el doble de calorías, por lo cual, los que no desean comer la tradicional rosca organizan una de carne molida, de tacos, de tortas, de chilaquiles, de carnitas de chicharrón, de ensalada, de arroz tipo sushi, de gelatina o de cualquier platillo que guarde la forma de rosca y esconda a un muñeco.

Por otra parte, durante las fiestas navideñas, cuando se tiene un poco de tiempo, entre ocio, evasión y aburrimiento, uno se pone a abrir y abrir páginas en las redes sociales. Así fue que encontré una encuesta que alguien realizó sobre cuál es la búsqueda más común durante la época de la navidad, la sorpresa fue que la gente preguntaba cómo ser feliz. Ellos mismos ofrecieron una serie de consejos que no me satisfizo y me llevó a los filósofos y de todos, resulta que Epicuro se empeñó en descifrar el tema de la felicidad, es por esto que cuando alguien se muestra feliz en todo momento se dice que es epicurista, nada que ver con los pedicuristas.

Epicuro escribió mucho sobre la felicidad, aunque muchos de sus ensayos se perdieron a lo largo del tiempo, otros se conservan. Sobre la felicidad, habla de no sentirse culpable por disfrutar de la vida, desear dinero, sexo, risas y belleza. Habla de la capacidad de reírse de uno mismo, de la amistad, de la autonomía que da la independencia económica y, principalmente, en no hacer caso de las opiniones de otros, de vivir una vida reflexiva y poder alejarse de todo aquello que, aunque padezcamos directamente, nos disturbe y enfurezca, como los abusos del poder político.

En esta época y en este año electoral no puedo obedecer a Epicuro, aunque intento pensar en la rosca de reyes, pienso en los reyes políticos mexicanos que hacen una rosca de la Constitución.

Esta rosca electoral que viviremos de reyes no sólo nos aleja de la felicidad, es un déjà vu, es decir, un tipo de paramnesia del reconocimiento de la experiencia que sentimos como si la hubiéramos vivido previamente.

De hecho, la vivimos y a los coahuilenses nos toca revivirla. Otra vez la misma (bronca) rosca.
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