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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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20 Noviembre 2018 01:36:00
Dejaron de cantar sus historias
Este fin de semana fue considerado como largo, por la sencilla razón de que el día de ayer fue descanso laboral obligatorio para festejar en este mes de noviembre considerado como el Mes de la Revolución de nuestro país.

Aunque con la modificación de hace pocos años en donde la modalidad de los días de descanso oficial de acuerdo a lo estipulado en la Ley Federal del Trabajo, en donde se recorren días ya sea antes o después, según el caso para a largar los fines de semana. La gente le ha perdido interés del por qué se descansa.

Lo único que hay en mente es que ese día no se labora y el resto del pensamiento se ocupa para planificar el fin de semana para descansar o bien para dedicárselo a la familia.

Lo mismo sucede con nuestra juventud en la que esos días pasan de noche porque en las instituciones educativas de gobierno y particulares se ha perdido la enseñanza cívica, ya que en el pasado la Secretaria de Educación tenía una materia obligatoria en la que las fechas conmemorativas se tenían que ver dentro de las aulas y hasta con alguna dinámica de taller.

Para algunos solamente saben qué se celebra, pero no sabe o bien no recuerdan con exactitud el motivo de la conmemoración.

Así que no está de más una recordadita ya que el día de hoy se conmemora el 20 de noviembre, dando inicio a la Revolución Mexicana dirigida por Francisco Madero en 1910.

Pero siempre es bueno recordar nuestra historia y saber el por qué, su importancia ya que mientras no se haga; seguirán saliendo nacionalismos sin fondo, sin cuerpo, sin fundamentos, solo puras palabrerías y porras sin peso como: ¡México no hay dos¡, ¡bien México sí se puede¡, o ¡México unido!

La Revolución Mexicana, no sólo trajo justicia a los desprotegidos, sino que hoy en día nos inunda de anécdotas de las múltiples peripecias que nos hace imaginar las travesías de aquellos héroes que por diferentes caminos a lo largo y ancho del país recorrieron los caminos dejando una historia en cada paso que daban.

Teniendo como único acompañante aquellas guitarras que se escuchaban con las notas tristes de una canción, las voces de aquellos hombres en donde alguna vez se quebraron de sentimiento por la pérdida de un ser querido, un compañero, la distancia de la familia y por qué no el de algún amorío, siempre acompañado de las lágrimas surcando por las mejillas de aquellos que se encontraban en la revolución sentados en la orilla de aquella fogata.

Noches de campamento, las casas de un poblado quedando atrás, jóvenes que se habían juntado a aquellas fuerzas de la revolución y se habían alejado de su amor, dejando como testimonio muchas letras de canciones compuestas en los descansos de batallas en donde narraban sus historias de aquellos combates, recuerdos del pueblo y la esperanza de una victoria en donde sus canciones fueron la huella de sus almas en donde juraban que algún día regresarían a su familia y con sus amadas.

Es el caso de Coahuila, cuna de la Revolución Mexicana por cuyos poblados de Piedras Negras, San Pedro, Monclova, Ramos Arizpe, Torreón y otras comunidades coahuilenses, en donde aún hay quienes parecen escuchar los cascos de los caballos en los que venía el General Murguía reclutando a gente para defender, decía, “los ideales de Carranza”.

Voces y guitarras que pintaban una melancólica tarde luego de la batalla, donde trovadores, componían corridos de las andanzas de estos hombres revolucionarios, en donde al son de la prosa y el verso, hablaban de la muerte de los generales Fierro o las luchas de Francisco Villa.

Son tan pintorescas estas historias que los autores de las anécdotas hacían imaginar y hasta parecer que escuchas el resuello de los caballos y el sonar de la trompeta de batalla, gracias al tino mexicano de pasar de generación en generación las historias de valientes anécdotas revolucionarias.

Pero las voces se fueron apagando con el trascurrir de los años, las lágrimas se fueron secando y los amores olvidando con la indiferencia de las autoridades en restarle importancia a los valores civiles dentro de las instituciones educativas para dejarlos al criterio de sus directores y solamente son recordados a una minoría de la sociedad principalmente a las amas de casa porque por ahí se les ocurrió una que otra escuela hacer una representación improvisada que pareciera una comedia de la Revolución Mexicana. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013, Presea Trayectoria “Antonio Estrada Salazar” 2018) http://www.intersip.org
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