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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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03 Junio 2016 04:00:19
Demasiado tarde
Coahuila ha sido una de las entidades federativas con mayor ánimo de dar versatilidad y cabida a todas las formas posibles en que pueda conformarse la llamada “nueva familia”. En nuestro estado, desde enero de 2007, se encuentra vigente la figura del pacto civil de solidaridad, la cual regula y reconoce los derechos de las personas que no eligen o no pueden optar por el matrimonio convencional, incluidas parejas homosexuales; sin embargo, este pacto no era propiamente un matrimonio, por lo que no se podía equiparar en efectos o proteger por medio del mismo los bienes jurídicos que el matrimonio contempla.

De igual forma, nuestros legisladores, en febrero de 2014 modificaron el Código Civil para permitir la adopción a parejas unidas por este pacto civil de solidaridad, figura a la cual, como se había dicho, pueden acogerse parejas homosexuales o heterosexuales.

Desde finales de agosto de 2014, el Congreso de Coahuila decidió eliminar del Código Civil el requisito de que el matrimonio debía conformarse de manera exclusiva por un hombre y una mujer, desde entonces, en nuestro estado, se estableció el matrimonio como la unión libre de dos personas sin importar su sexo.

En octubre de 2014 Coahuila celebró su primera boda gay comunitaria con 11 parejas procedentes de ocho estados del país, las cuales contrajeron matrimonio en Saltillo.

Asimismo, el 22 de junio de 2015, el estado entregó en adopción a una menor con discapacidad a una pareja del mismo sexo, misma que fue concluida por el gobernador Rubén Moreira Valdez, convirtiéndolo así en el primer caso de este tipo a un matrimonio homosexual.

Fue hasta hace días que el presidente Enrique Peña Nieto anunció una reforma a la Constitución y al Código Civil Federal para permitir los matrimonios igualitarios y la adopción de menores por parte de estas parejas del mismo sexo.

Esta noticia generó polémica y la irritación de grupos conservadores defensores del matrimonio entre un hombre y una mujer, los cuales, como medida para contrarrestar, ingresaron también una iniciativa ciudadana contraria a la de Peña Nieto.

Ante este debate, en días pasados, el Senado de la República declaró que ambas iniciativas deberán pasar por una ruta crítica que cierren la puerta a las imposiciones ideológicas en la definición de matrimonio y adopción, y que el tema no debe tratarse como una “moda”, por lo que se atenderá únicamente con opiniones científicas sobre el tema.

Para cumplir con su cometido, la Comisión de la Familia y Desarrollo Humano del Senado de la República realizará foros en los que participarán especialistas, padres de familia y académicos, ya que sólo así los parlamentarios estarán en condiciones de alcanzar acuerdos que en verdad beneficien a la sociedad en su conjunto.

Pareciera entonces que nuestro Congreso aprobó estas mismas leyes de una manera sin respaldo científico.

Ahora, las preguntas surgen: ¿a caso es demasiado tarde la realización de estos foros de discusión con especialistas o será que se aprobaron apresuradamente estas leyes en Coahuila? ¿Qué pasará con las leyes ya aprobadas en nuestro estado que permiten estos matrimonios y la adopción homosexual?
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