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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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08 Junio 2018 04:09:00
Democracia en crisis
México vive una de las elecciones más acaloradas por la probabilidad de que Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia (Morena, PT y Encuentro Social), se convierta en el próximo presidente. El triunfo del líder de izquierda supondría el fin de 18 años de alternancias entre el PRI y el PAN, los partidos de mayor data. En un país agraviado por los excesos de poder, la injusticia y una escalada de violencia interminable, AMLO parece el aspirante más persuasivo, después de la desastrosa Administración de Enrique Peña Nieto.

El PRIAN colmó la paciencia de los mexicanos. Los partidos fundados por Plutarco Elías Calles y Manuel Gómez Morín llegan a esta etapa de su historia agotados, sin respuestas y en crisis por la corrupción, la impunidad y la incompetencia. El éxito de figuras abominables del tipo de Donald Trump y el ascenso de fuerzas políticas como Podemos y Ciudadanos, en España, o En Marcha (Asociación para la Renovación de la Vida Política es su nombre oficial), en Francia, responde al malestar, extendido por el mundo, hacia una partidocracia insensible y venal. El riesgo de que el remedio empeore la enfermedad o revive viejos males, como sucede en Estados Unidos, se asume como un riesgo de la democracia.

Sin embargo, la democracia no vive hoy sus mejores días y en su crisis encuentran tierra fértil los populismos y los hombres fuertes. El Índice de la Democracia 2018 del semanario británico The Economist arroja resultados preocupantes: sólo 19 países, de 167 evaluados, tienen democracias plenas. Estados Unidos no figura entre ellos, pero sí Canadá. Uruguay es el único de América Latina; y España, el segundo de habla hispana en ese grupo. El ranking lo encabezan Noruega (monarquía constitucional), Islandia (república parlamentaria) y Suecia (monarquía
parlamentaria).

La calificación se basa en 60 indicadores, divididos en cinco rangos: a) proceso electoral y pluralismo, b) libertades civiles, c) funcionamiento del gobierno, d) participación política, y e) cultura política. En la categoría de democracias imperfectas aparecen 57 países; entre ellos Corea del Sur y Estados Unidos, en los lugares 20 y 21 de la lista. En la región de América Latina y las Antillas, México ocupa el lugar 66, lejos Costa Rica (23), Chile (26), Jamaica (38) y Panamá (45), entre otros.

Nuestro país tiene 6.41 puntos, como resultado de las siguientes calificaciones: proceso electoral y pluralismo, 7.83; funcionamiento del gobierno, 6.43; participación política, 7.22; cultura política, 4.38 y derechos civiles, 6.18. El déficit en el cuarto tema explica el retraso de nuestra democracia. En México existen instituciones y competencia electoral, pero escasa cultura política. Ese requisito es indispensable para tener partidos acotados, gobiernos funcionales, un sistema de justicia independiente, equilibrio de poderes, rendición de cuentas y respeto a los derechos civiles. Pero también ciudadanos comprometidos con la democracia y respetuosos de las leyes.

El repudio ciudadano hacia los partidos no es gratuito, pues han pervertido la democracia. Los abusos del PRI, del PAN y el adosamiento del PRD al gobierno en turno, su incomprensión de la realidad y el fracaso de Peña Nieto le permitieron a López Obrador construir una base social sólida y amplia que hoy lo tiene a un paso de Los Pinos. El líder de Morena entendió el momento. Ojalá aproveche la oportunidad, si gana, y no sea otro Fox, Calderón, Peña o algo peor.
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