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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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31 Agosto 2017 04:00:00
Deprimido
Cuando veo el deprimido de Río Mixcoac en la Ciudad de México no puedo evitar sentirme deprimido. El proyecto requirió 20 meses de construcción y una inversión de mil 200 millones de pesos. La idea era dar continuidad al flujo de vehículos del Circuito Interior que viene de un puente construido en avenida Revolución, a la altura de Mixcoac, por Marcelo Ebrard. ¿Se logró el objetivo? Para algunos supongo que sí. Quienes circulan por el Circuito Interior pueden hacer el recorrido en unos cuantos minutos. Para los vecinos la situación es distinta. El diseño de las entradas y salidas ha producido un congestionamiento enorme en los carriles laterales y las áreas adyacentes; la otrora tranquila colonia Florida se ha convertido en una pesadilla por el cierre de calles para dar paso al deprimido.

Recuerdo en contraste las acciones de Ricardo Pascoe, el primer gobernante de izquierda de la delegación Benito Juárez. Pascoe, nombrado al cargo por Cuauhtémoc Cárdenas en diciembre de 1997, enfrentó los problemas de tránsito del cruce de Río Mixcoac e Insurgentes, donde hoy está el deprimido, de una manera sencilla y barata con lo que llamó una “vuelta inglesa”, un retorno de flujo continuo que mejoró la circulación de manera sensible a un costo mínimo. Pascoe consideraba que un gobierno debe resolver los problemas sin gastar mucho. Los actuales gobernantes, ya sean de izquierda o no, parecen tener un incentivo perverso para impulsar obras mucho más costosas.

En la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador prometió gobernar para los pobres, pero su mayor obra fue un costosísimo segundo piso del Periférico para beneficiar sin cobro a los automovilistas. Marcelo Ebrard realizó la Línea 12 del Metro, un proyecto indispensable pero mal ejecutado, y gastó también miles de millones en cambiar el asfalto del Circuito Interior a concreto. Hizo la útil Vía Rápida Poniente y extendió el segundo piso, con la ventaja de que los nuevos segmentos se hicieron de cuota para que los automovilistas, y no la población en general, pagaran el costo; pero gastó también cientos de millones de pesos en el deprimido de Constituyentes, el cual entorpeció el flujo vehicular en lugar de facilitarlo. Miguel Ángel Mancera ha hecho también obras enormes, entre ellas este deprimido de Río Mixcoac que está empezando con problemas.

Nadie recuerda la austeridad de Pascoe. Nos dicen los gobernantes que están haciendo inversiones importantes para mejorar la vida de la sociedad, pero varias de las obras gigantescas han generado más problemas que soluciones. Ahí está el puente de Mixcoac de Ebrad, que obstaculizó el tránsito en vez de aligerarlo. Lo vemos en Periférico Sur, donde quizá las obras han permitido una mayor fluidez en carriles centrales, pero han producido una gran saturación de los laterales que al final afecta también a los centrales. El caos en la colonia Florida tras la apertura del deprimido de Río Mixcoac es un ejemplo más de cómo se hacen obras caras sin pensar en las consecuencias.

La obra pública puede mejorar el bienestar de la sociedad. cuando es austera e inteligente. No tiene sentido gastar miles de millones de pesos en proyectos viales que entorpecen la circulación en vez de mejorarla. A veces una vuelta inglesa de unos cuantos pesos puede ser más eficiente para resolver problemas que los costosísimos proyectos de los actuales gobiernos.

Baja pobreza

Según el Coneval, la pobreza ha bajado de 45.5% en 2014 a 43.6% en 2016. La pobreza extrema descendió de 9.5 a 7.6%. Sí son ciertas las cifras, resultan positivas. El crecimiento moderado con baja inflación podría explicar el fenómeno. Aun así, los niveles de pobreza del país siguen siendo muy altos.
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