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David Boone de la Garza
David Boone de la Garza
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27 Junio 2016 04:06:44
Desconfianza
Confianza es “la esperanza firme que se tiene de alguien o de algo” y “la seguridad que alguien tiene en sí mismo” (RAE). La sociedad mexicana, la nuestra, por desconfiada, es una sociedad desesperanzada e insegura. Situación peligrosa. Existen elementos para considerar a los mexicanos en su conjunto como personas desconfiadas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Identidad y Valores (UNAM 2015), analizada y difundida con el título Sentimientos y
Resentimientos de la Nación, como parte de la colección Los Mexicanos Vistos por Sí Mismos.

Los conflictos entre personas, grupos y autoridades, en un tono de todos contra todos, han escalado a un nivel tan elevado en México que se han encendido alarmas que nos convocan a los mexicanos, sin excepción, a la autocrítica y al cambio en serio. El reto principal ya no es encontrar culpables –lo que, por supuesto, debe hacerse–, sino evitar que conductas antisociales graves, a las que nos hemos habituado, se repitan. ¿Cómo? Comenzando por admitir que la
responsabilidad es del Estado en su conjunto, es decir, de sociedad y Gobierno, y no sólo de las autoridades, pues aún las personas que desempeñan funciones públicas forman parte de la misma sociedad, de ella surgen y ella las moldea. Y continuando por recuperar la esperanza y aumentando la seguridad en nosotros mismos. Esto último se logra por medio del fortalecimiento de la confianza interpersonal, social y en las instituciones, la cual, según la referida
encuesta, se encuentra en crisis.

En Sentimientos y Resentimientos de la Nación se exponen la opinión y percepción de los mexicanos con respecto a temas sustanciales como la identidad y el orgullo nacional, la conservación de las tradiciones, el futuro de los hijos, la satisfacción con la vida y la diversidad y tolerancia. El tema que nos ocupa se aborda a partir del título La Confianza en una Sociedad de Desconfiados. En la reflexión al respecto, se comparte, entre más, esta conclusión general (en
nuestro país) “la mayoría de las personas se siente aceptadas como miembros de la comunidad (82.4%), pero al mismo tiempo, la frase ‘la gente se interesa sólo en su propio bienestar’ obtuvo 80.1 por ciento. La frase que obtuvo mayor desacuerdo fue ‘la mayoría de la gente es honrada y se puede confiar en ella’, con una discrepancia de poco más de cinco de cada 10 sujetos seleccionados para el estudio (52.4%). Esto denota que, a pesar de que la gente se
siente aceptada, como miembro de una comunidad, desconfía al mismo tiempo de quienes le rodean”.

Asimismo, se comparten otros resultados, los cuales es importante que conozcamos para dimensionar la realidad y hacer mayor conciencia (la encuesta está disponible en http://www.losmexicanos.unam.mx). Por ejemplo, en cuanto a la confianza social, se señala que son la familia, sus vecinos y las personas más pobres que ellos, en quienes más confían los mexicanos; mientras que los líderes de su comunidad, los extranjeros y las personas más ricas que ellos, son en
quienes menos. En palabras de la investigadora Julia Isabel Flores, quien analiza la encuesta, “la confianza social es uno de los componentes más importantes de las diversas concepciones del capital social y como tal le ha sido atribuido un papel significativo en proveer el contexto social para la emergencia y el mantenimiento de sociedades estables, democráticas y economías efectivas”.

Esta radiografía es sólo una de las muchas muestras que deben llevarnos a reflexionar sobre nuestro papel, el de cada uno de nosotros, en la sociedad. En una sociedad en donde ser un ciudadano medianamente responsable ya no es suficiente. La experiencia nos dice que debemos ser ciudadanos altamente responsables y, con humildad, empatía, sin prejuzgar y mediante acciones efectivas, desde el anonimato o la publicidad (eso no importa), ayudar a que otros lo sean. ¿Qué hacer para que propios y extraños confíen más en mí? Puede ser un buen punto de partida.
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