×
María del Carmen Maqueo Garza
María del Carmen Maqueo Garza
ver +
Coahuilense, médico pediatra, apasionada de la palabra escrita. Desde 1975 ha sido columnista en diversos periódicos regionales. Bloguera a partir del 2010. Participa activamente en el Taller literario “Palabras al viento”. Tiene varios libros publicados. Inquieta por la problemática social, en particular la relativa a nuestros niños y jóvenes. Sus colaboraciones invitan a asumir que la resolución de esos problemas es tarea común para todos. Su blog: https://contraluzcoah.blogspot.com/

" Comentar Imprimir
12 Agosto 2018 04:00:00
Desde el corazón
Los hechos bizarros se multiplican, o tal vez tenemos más noticias de ellos, hasta un punto apabullante. Los delitos sexuales, en particular contra menores han proliferado; la violencia se dispara, y el suicidio se convierte en la puerta de emergencia ante situaciones que no se supieron manejar. Esta semana fue el ataque aéreo de Arabia Saudita en contra de un camión escolar en Yemen, que arroja un total de 29 niños muertos y 30 heridos. Estos niños, en su mayoría menores de 10 años, participaban en un paseo escolar. La búsqueda de una causa que explique estos hechos, nos remite al corazón.

la educación se ha orientado al área cognitiva, sin tomar muy en cuenta el área afectiva del ser humano. Desde el hogar hasta las instituciones de enseñanza superior, los objetivos se enfocan a adquirir conocimientos y aprender habilidades, muy por encima de aquellas esferas relacionadas con la inteligencia emocional. Parece que el sistema educativo no acaba de convencerse de esto: La cimentación para construir ese ciudadano capaz de transformar su medio no se apoya en la mente sino en el corazón de los niños.

Un niño deseado es aquel para el cual su familia se prepara con esmero. No necesariamente mediante cosas materiales, sino con una disposición de acogida, aceptación y apoyo. Son aquellos padres que establecen como prioridad el atento cuidado del pequeño, quien (lejos de una carga), es visto como el dulce compromiso de modelar una vida, trabajando para hacer de aquel ser humano la mejor versión de sí mismo.

¿En qué punto el erotismo de un individuo se distorsiona y toma el tortuoso camino de la pedofilia o la pornografía infantil? ¿Qué parte de la ecuación falló? Sin el mínimo deseo de justificar estas conductas, sí hay que reconocer que el alejamiento de una sexualidad sana indica un trastorno grave. El desechar la satisfacción que proporciona la relación amorosa entre adultos, a favor de una situación asimétrica, que además provoca un daño irreversible a un menor, no puede considerarse normal. Algún desajuste emocional severo es el que desencadena estos patrones bizarros, no puede ser de otra manera.

Por su parte el fanatismo es una actitud con una exagerada carga emocional, frente a una causa en la cual se cree firmemente. Tenemos casos de fanatismo en diversas ramas del quehacer humano, desde las religiosas hasta las deportivas. Comparten la creencia de que la propia afiliación a un grupo otorga superioridad frente a los que no pertenecen al mismo. Dentro de esto caben muchas conductas, de las cuales un ejemplo de gran crudeza se ve en las guerras. Atacar un camión de escolares como venganza por un ataque anterior contra militares, sin tocarse el corazón frente a esas criaturas, habla de una total enajenación emocional.

En días pasados recibí un video que describe la nueva técnica para defenderse de los asaltantes mientras se conduce: Aceleras tu vehículo para aplastar al asaltante contra el vehículo del carril contiguo, hasta hacerlo papilla. La situación económica del país ha provocado un incremento en la delincuencia organizada. El asaltante callejero parte de la idea de que los demás tienen lo que él no posee, lo que le concede el derecho de asaltarlos. Y si las víctimas potenciales no traen pertenencias para robar, el asaltante está en todo su derecho de matarlas por el mal rato que le ocasionan. Y es así como vemos escenarios de lo más abigarrado en torno a los asaltos comunes que antes terminaban con la escapada del asaltante, y hoy lo hacen con el homicidio del asaltado.

Los males del mundo nacen desde el corazón, y a este hay que orientarnos. Hacerlo desde que los niños son pequeños, dentro del hogar, para luego continuar con una vigilancia cuidadosa conforme van creciendo. En los latidos de ese corazón se encierra el ritmo del mundo.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2