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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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25 Agosto 2017 04:00:00
Desesperanza
Algo sucede a la población coahuilense; y es que, por lo menos en los últimos 3 años, el índice de suicidios ha ido en aumento sin mediar tregua alguna. Hasta el pasado 17 de julio, Coahuila reportaba 128 suicidios, esto sin que la Autoridad local informara con cifras exactas el número total de casos en el estado de una manera formal y actualizada.

A partir del año 2015, el suicidio amenaza con convertirse en un grave problema social, el número de suicidios desde esas fechas ha llegado a posicionar a nuestro estado como una de las entidades federativas con más casos registrados, de acuerdo con las cifras dadas por el INEGI.

Por si lo anterior no fuera alarmante, en el año 2015 se registraron 166 suicidios, colocando a Coahuila por encima de la media mundial. De igual forma, durante el 2016, en el estado, se contabilizaron 184 muertes por esa causa, poniéndonos por encima de la media nacional, que es de 7.9% por cada 100 mil habitantes.

Especialistas de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Coahuila manifestaron hace días que los factores más comunes que llevan a los ciudadanos a tomar la decisión de quitarse la vida, principalmente, son: el estrés, la depresión y la ansiedad; pero advirtieron que, sin duda, el primero de ellos es la descomposición social que trae a los ciudadanos depresión y ansiedad; es decir que podemos considerar que la actual situación político-social en nuestro estado inquieta tanto a la ciudadanía que la lleva a traducirla en verdadera desesperanza.

Obsoleta y rebasada se encuentra la línea telefónica de atención a personas en peligro de suicido, implementada en el 2015 por el Ejecutivo estatal, cuya eficacia desde su arranque fue bastante cuestionada, ya que, según los especialistas, quien desea realmente quitarse la vida evidentemente cruza por un estado de locura transitorio, o un estado depresivo muy grave o cualquier otra situación análoga, que le impide darse cuenta de su situación y, en consecuencia, no le permite tomar un teléfono y pedir ayuda.

Es evidente que el Gobierno de Coahuila está tardando en reconocer que el suicidio se ha convertido en un verdadero problema de Estado y que, como tal, debe combatirse con políticas públicas que logren erradicar o por lo menos frenar de manera inmediata el crecimiento de estas lamentables cifras.

El Ejecutivo estatal debe aceptar que las estrategias implementadas hasta hoy desde la Secretaría de Salud han sido por demás insuficientes, por lo que deberá desde ahora valerse de su capacidad de propuesta para que el Legislativo, mediante la ley, garantice la mayor cobertura asistencial a las personas que se encuentren en peligro de suicidio o que ya hayan sido víctimas de intento de suicidio, a sus familias, así como a las familias de víctimas de suicidio, que comprenda desde la detección, el seguimiento y tratamiento de acuerdo con lo establecido en una ley que hasta el momento no ha sido promulgada por propia iniciativa de nuestros despistados legisladores. Lo anterior ante la evidente imposibilidad o falta de intención de nuestros políticos de propiciar mejores condiciones de vida a los gobernados.

ATENCIÓN: Existen líneas especializadas en apoyar a quienes quieren terminar con su vida. Unepavif tiene a su disposición el teléfono 410 4003, y el DIF dispone de las líneas 412 1264 y 410 1350 en Saltillo. El resto del estado tiene a disposición la línea gratuita 01 800 822 3737.
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