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Lariza Montiel
Lariza Montiel
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24 Septiembre 2017 04:00:00
Deuda impagable
Pareciera increíble cómo hay quienes, por el solo hecho de detentar el poder de gobierno, pueden llegar a perder la más mínima sensibilidad hacia la misma gente que los llevó a esa posición. 

Pues por duro que parezca, en Coahuila, esa es nuestra realidad y la reciente autorización de los diputados del PRI-PVEM-PANAL, para “refinanciar y reestructurar” la megadeuda es el mejor ejemplo de ello. 

Para la gran mayoría de los ciudadanos completar cada semana o cada quincena para cubrir los gastos de casa, alimentación, vestido y servicios, es ya una hazaña. 

Si a eso agregamos gastos por necesidades como educación, salud, transporte, entre otros, el número de familias que lo logran es verdaderamente limitado. 

Ni cómo hablar sobre estar al corriente en el pago de los diversos impuestos. Eso solo lo logran unos cuantos. 

Sin embargo tal pareciera que para el Gobierno del Estado esto no es relevante, no es importante afectar a millones de personas que trabajan todos los días para, apenas salir adelante. 

No es importante seguir gastando el dinero de nuestros impuestos en promover su imagen personal. No es importante dejar en el abandono planteles educativos ni a miles de pacientes que requieren medicamento y atención médica de calidad que hoy en día no reciben. 

Cómo es entonces posible que con tanta ligereza y literal, de la noche a la mañana, estén convencidos y voten por un “refinanciamiento” que lleva aparejados gastos de operación, la necesidad de constituir nuevas reservas y fondos de garantía para el pago, la posible modificación en tasas de intereses, el incremento de al menos 7.5 años más para la liquidación de la deuda y el pago de intereses por todo ese tiempo que son “extra” a lo mucho que ya pagamos. 

Que además se atrevan a decir que estas autorizaciones vagas, imprecisas, confusas y amañadas, implican “mejores condiciones” para los coahuilenses. 

Se trata del tercer re financiamiento del sexenio, se les olvida que con el primero aprobado justo el 29 de septiembre de 2011 se legalizó una deuda de casi 34 mil millones de pesos y se dijo que era “en beneficio” de la gente. 

Hoy esa deuda principal, después de pagar 6 años a razón de aproximadamente 4 mil millones de pesos mensuales, ha subido a más de 36 mil millones de pesos de capital. Ilógico, absurdo y evidentemente PERJUDICIAL para los coahuilenses. 

Es claro que las decisiones del actual gobierno no nos han beneficiado ni lo harán. Por el contrario, en cada operación de “refinanciamiento” alguien sale ganando, y no somos nosotros. 

La deuda de Coahuila solo sube, y eso que no contamos aquí los préstamos de corto plazo que no se logran pagar tampoco ni los montos que se pagan a los despachos que nos “asesoran” para que estas renegociaciones sean las mejores, o las coberturas para que las tasas de interés en casos de crisis no nos afecten “tanto”.

Pues bien, al momento en el que el Gobierno del Estado ordena a sus diputados en el Congreso, aprobar cualquier atrocidad como esta innecesaria reestructura, se hace gala de para quien es la lealtad de los legisladores. 

El tablero de votación lo comprueba: 15 votos a favor del PRI-PVEM-PANAL y 5 votos en contra del re financiamiento del PAN-UDC.  

¡Por eso hay que estar atentos! Hasta ahora y a pesar de lo que nos quieran hacer creer a través de noticias redactadas desde su oficina de comunicación social, en promocionales televisivos, de radio o anuncios espectaculares pagados para “difundir sus logros”, el único logro de los gobiernos moreiristas es el repudio de la gente. 

Y no es para menos, la mentira, la explotación, la manipulación, el abuso y la corrupción son ingredientes permanentes en la fórmula que siguen aplicando a todo aquel que, por cualquier razón, se encuentra bajo su yugo. 

Las pasadas elecciones fueron muestra del hartazgo de la gente, los votos de apoyo al PRI-Gobierno fueron mucho menos que los de respaldo a la oposición, y más allá del fraude que maquinaron para la renovación de gobernador, el gran triunfo de la ciudadanía fue la mucho más democrática integración del Congreso. 

Hoy por hoy, para quienes tenemos esa inmensa responsabilidad, nos mata la impotencia de no poder hacer mucho más que dejar constancia de la indebida intervención del gobernador en las funciones de los legisladores. 

Pero mis amigos, hay esperanza. Esperanza de que los nuevos diputados y diputadas que asumirán el 1 de enero de 2018 tan importante cargo, serán mayoría de oposición y a ellos confiaremos la necesaria rectificación de tantos y tantos temas en los que hoy el PRI y sus aliados han traicionado a los coahuilenses, incluso a sus mismos votantes. 

Que esta lección tan ejemplar nos sirva para que en las próximas ocasiones en que vayamos a elegir gobernantes, no caigamos en el juego de votar por los mismos de siempre, en sentirnos comprometidos por un apoyo social o por la petición de “un amigo”, mucho menos caer en la apatía de no salir a votar. Luchemos por un Coahuila digno, ¡pues nada más que eso es lo que nos merecemos! 

Lariza Montiel Luis
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