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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila.

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14 Marzo 2017 03:00:00
Discapacidad mental
No es la primera vez que lo escriba y ni tampoco será la última en cuanto al tema se refiere de los espacios o cajones especiales para la gente discapacitada. Lamentablemente muchos de nosotros no aprendemos o no nos percatamos hasta que nos sucede algo para poder entender a los demás.

Al menos ese fue mi caso que hasta que no sufrí un accidente en una de mis piernas, dejándome en muletas durante tres meses hasta ese entonces mi sensibilidad me permitió abrir los ojos para poder ver la necesidad que tienen muchas personas discapacitadas y el poco caso que hace la comunidad, así como la misma autoridad.

Para mi fortuna mi accidente solo fue temporal, pero para otros se trata de toda una vida en donde el valerse por sí mismo para poder caminar depende de la ayuda de una silla de ruedas.

Aunque mi problema sucedió hace bastantes años no ha pasado ningún momento de mi vida que me sigue la cotidianidad sobre la necesidad que tiene la gente discapacitada y la carencia de cultura que hay entre la misma sociedad para comenzar.

El fin de semana pasado fui a una de las sucursales de las tiendas de HEB, el cual tuve la fortuna de encontrar un cajón disponible a un lado de uno asignado para discapacitado y una vez que me estacioné, me bajé del vehículo y una señora en una camioneta de lujo quien la acompañaba su familia me cedió el pase para caminar y era solamente para poderse estacionar en el cajón de discapacitados al cual me percaté que no tenía placa alguna para poderse estacionar ahí.

Me esperé hasta que se bajara de su camioneta y la señora evidentemente se dio cuenta que la estaba esperando para poderle decir que no se estacionara ahí y se tardó en bajarse, pero se veía que estaba discutiendo con sus familiares adentro de su camioneta porque todos se dieron cuenta que había puesto mi cara disgustada por aprovecharse de ese lugar.

Después de un rato se bajó la invalida conductora con un bastón de lujo de madera fina, pero se notaba a simple vista que no sabía ni siquiera cómo usarlo y cuando me vio que todavía estaba esperándola empezó a fingir que cojeaba y bajo su paso al caminar.

Aun así, le dije a la señora que era una sinvergüenza al ocupar ese espacio que era exclusivo para gente discapacitado y la señora simplemente se disculpó pero le insistí que por favor se moviera y respetara el espacio para alguien que realmente lo necesitara y la señora groseramente molesta me dijo que ella estaba discapacitada porque la habían operado y para eso usaba un bastón pero también que le habían negado las placas para discapacitado a lo cual me causo risa porque le dije que eso no se daba solamente por un accidente y si estuviera tan grave porque no estaría ni siquiera manejando o bien que se hubiera bajado alguien de los que se quedaron adentro de la camioneta esperando pero obviamente en otro lugar que no fuera ese.

El comentario le cayó como bomba y más molesta me dijo que era un hombre insensible y grosero porque ella era una pobre señora indefensa a lo cual todavía se fue a quejar con el guardia de la entrada de la tienda HEB, a lo cual el pobre vigilante no supo ni siquiera qué hacer e igual que todos los que hacen la labor de vigilar solamente se quedó callado y sin opinar nada.

La pobre señora indefensa de 50 años se le olvidó que la habían operado porque cuando menos pensaba ya estaba caminando bien en donde pude observar un milagro de Dios porque se curó de manera inmediata y sin auxiliarse de su bastón cosa que me causó todavía más risa de las idioteces que decía y su discrepancia en su actuar.

La falta de cultura por parte de la sociedad y la flojera por caminar hace que mucha gente inconsciente no respete los tan escasos espacios para discapacitados pero también gran culpa lo tienen los dueños no solo de supermercados, plazas o centros comerciales porque han prohibido la entrada de agentes de tránsito para que hagan su labor de infraccionar todo aquel vehículo que indebidamente ocupe los espacios para gente discapacitada porque “dizque”, no quieren que se moleste la clientela y ya no visiten la tienda.

La verdad de las cosas está dando a entender los dueños de esos comercios que no les importa la gente con alguna discapacidad y que solamente están cumpliendo con alguna normalidad en donde deben de contar con una cantidad de cajones para gente con capacidad diferente, dependiendo el tamaño del negocio es el número de cajones.

Por otra parte, la falta de no solo conciencia o cultura social sino hasta de simple criterio de la comunidad que señoras como esas que son unas sinvergüenzas de aprovecharse de esos espacios, solamente tengo un mensaje para cada uno de ellas y ellos es que lo único que sufren es de discapacidad mental y no de otra cosa esperando que algún día la vida no se las cobre de otra manera. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.intersip.org
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