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Federico Muller
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15 Junio 2018 04:00:00
Disminución del presupuesto de salud pública
Uno de los sectores que han sido descuidados presupuestalmente en la Administración del presidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) es el de salud, que muestra signos de agotamiento en su desempeño ante una sociedad mexicana que envejece paulatinamente, y que en el corto y mediano plazo requerirá ser atendida de padecimientos crónico-degenerativos cuyos tratamientos son costosos y sus cuidados de larga duración. Estos generalmente se presentan por el aumento en la esperanza de vida y, aunque parezca una contradicción, esto se debe a los adelantos en la medicina social que han ofrecido instituciones como el IMSS y el ISSSTE.

Sin embargo, actualmente, no es raro encontrar clínicas y hospitales públicos a lo largo y ancho de la República con insuficiencias en medicamentos y en hospitalización. La precariedad en la atención curativa (consulta externa) y hospitalaria no respeta si los nosocomios o centros de salud son federales, estatales o magisteriales, en todos prevalece una fuerte limitación en los recursos públicos dedicados. Y revisando las estadísticas de salud en México, se encuentra un punto de quiebre sexenal, debido a que la Secretaría de Salud redujo su presupuesto, en términos reales, en alrededor de 20% con respecto al que manejaba en el sexenio anterior. Una caída muy fuerte que deja a millones de mexicanos a expensas de su suerte en el cuidado de su salud; se estima que más de 16 millones de habitantes no tienen ningún tipo de protección sanitaria, ni pública ni mucho menos privada. (Fuente: IMCO).

Es contradictorio que mientras el Gobierno anunciaba en 2017 un superávit fiscal primario que debe entenderse como un ahorro gubernamental, pero que se lograba recortando recursos a diferentes dependencias y que lamentablemente se obtenía a costa de sacrificar sectores importantes responsables de fomentar la calidad de vida de la población, entre ellos, el de salud. Lo ideal hubiera sido que los ingresos excedentarios provinieran de una mayor recaudación fiscal y no de la modificación a la baja del gasto público.

Se calcula que el ingreso promedio anual que recibe una familia en México asciende a 127 mil pesos, del cual gasta en atención a la salud una suma considerable, cercana a 41% de sus percepciones salariales, superior al promedio de los países miembros de la OCDE, que no rebasa 21 por ciento. En ese sentido, nuestro país es el segundo que más consume medicamentos, atención hospitalaria y consulta externa, sólo por debajo de Lituania. del conjunto de naciones que forman esa organización de cooperación y desarrollo económico.

El problema de salud se agudiza porque, de las 10 principales causas de muerte en el país, siete se atribuyen a enfermedades crónicas, entre ellas -por ser las más recurrentes-, la diabetes y cardiopatías; por ello, es necesario formular políticas de prevención, desde clínicas hasta alimentarias, entre la población infantil y joven adulta. Otro de los problemas que enfrenta la salud pública es el desabasto de los medicamentos que requieren los enfermos para atenderse la hipertensión, el colesterol y la diabetes. De cada 100 recetas que pretenden surtirse, las cuales indican los fármacos para controlar las enfermedades mencionadas, sólo 61 son cubiertas en su totalidad. (Fuentes: INEGI, IMCO).
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