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Armando Fuentes Aguirre
Armando Fuentes Aguirre
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Es un escritor y periodista nacido el 8 de julio de 1938 en Saltillo, Coahuila, México, siendo hijo de Mariano Fuentes Flores y Carmen Aguirre de Fuentes. Es famoso por su humor, el que ha plasmado en su obra escrita. A los quince años de edad obtiene la licencia de locutor de radio. Abogado por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila, es maestro en Lengua y Literatura, así como maestro en Pedagogía, por la Escuela Normal Superior de Coahuila.

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25 Marzo 2011 04:10:51
Doble juego
“Estoy dispuesta a cumplir cualquier fantasía que tengas”. Así le dijo en la recámara la esposa a su marido. “Es tu cumpleaños -añadió-, y quiero hacerte ese regalo especialísimo. Pídeme lo que quieras”. “¡Fantástico! -se alegró el tipo-. Siempre he soñado en que me hagas una cosa y, por lo que me dices, voy a satisfacer esta noche mi deseo. ¿De veras harás lo que te pida?”. “Te lo juro -prometió la señora-. Dime qué debo hacer”. “Primero -empezó el hombre-, así vestida como estás, ponte junto a la cama”. Ella, intrigada, obedeció.

Seguidamente el hombre, también vestido, se le subió en la espalda, como se dice, a caballito. “¿Y ahora?” -se sorprendió la mujer. “¡Ahora llévame a la cantina!” -le ordenó, triunfal, el individuo. La renuncia de Carlos Pascual, embajador de los Estados Unidos en México, puso a Felipe Calderón en el difícil trance de evitar que los norteamericanos le jueguen el dedo en la boca, si me es permitido usar esa frase coloquial. En efecto, los vecinos le dijeron a nuestro Presidente que sí, pero no le dijeron cuándo, y ahora resulta que el señor Pascual, que ya no debería estar aquí, todavía está aquí.

La diplomacia es la hipocresía en frac. Un buen diplomático es aquel que puede callar en varios idiomas, o mentir en todos. Ante la ambigua situación que ahora se presenta en relación con el ex embajador yanqui, el Presidente de México no puede permitir que se le burle con un doble juego. Según las cosas se ven ahora, podría suceder que a Calderón le llegue el tiempo de irse antes de que haya nuevo titular de la embajada. Está bien que la diplomacia tiene sus protocolos, sus modos particulares de decir nada mientras se dice mucho, o -como en este caso- de decir mucho mientras no se dice nada; pero el decoro de una nación exige que eso tenga límite. Al presidente Calderón toca ponerlo. Yo no me comprometo a intervenir, porque en estos días estoy muy ocupado. Como dijo el inmigrante italiano cuando presentó su examen para obtener la ciudadanía americana. Le preguntó el examinador: “Cuando ya sea usted ciudadano ¿puede ser Presidente de los Estados Unidos?”. Respondió sin vacilar el hombre: “No”. “¿Por qué no?” -se sorprendió el otro. Contesta el italiano: “Porque no tengo con quién dejar la peluquería”. El alcaide de la prisión le dijo al encargado de la biblioteca: “He observado que el reo 2485 se la pasa leyendo todo el tiempo”. “Sí -confirma el bibliotecario-. Siempre está leyendo literatura de evasión”. En la playa todos los hombres rodeaban a una curvilínea chica que lucía brevísimo bikini. Comentó doña Jodoncia con disgusto: “No sé qué le ven a esa mujer”. “Yo tampoco -respondió don Martiriano, su marido-.

Voy a acercarme más para averiguarlo”. El juez se dirige con severidad al acusado: “¿De modo que robó usted 50 millones de dólares de un banco?”. “Sí, su señoría -reconoce el individuo-. Pero compréndame y tenga compasión de mí. ¡Tenía hambre!”. Un estudio reciente ha demostrado que el 60 por ciento de los varones mexicanos sufren de obesidad. Quienes forman el restante 40 por ciento también tienen obesidad, pero no sufren. Les vale madre. Un señor fue a ver la versión fílmica de “La Guerra y la Paz” dirigida por Sergei Bondarchuk . Se sorprendió mucho al observar a un perro que, sentado en la butaca de al lado, junto a su dueño, siguió con atención profunda todas las escenas de la película a lo largo de los 434 minutos de duración del film . Al terminar la proyección y encenderse la luz de la sala, el perro aplaudió con entusiasmo. Asombrado, el señor apenas acertó a comentarle al propietario del caniche: “Parece que a su perro le gustó la película”. “Sí -confirma el hombre-. Me dice que la disfrutó más que el libro”. Babalucas se hizo novio de una chica que había otorgado sus favores a todos los hombres del pueblo, y a un buen número de sus visitantes. Cómo sería esa muchacha, que nunca pudo aprender a manejar, porque automáticamente se pasaba al asiento de atrás. Los papás del tonto roque se angustiaron. “¡No te puedes casar con esa mujer!” -le dijo su papá. “¿Por qué no?” -preguntó el enamorado badulaque. “¡Porque es liviana!” -manifestó la madre. Replica Babalucas: “¿Y tienen ustedes algo contra Libia?”. FIN.
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