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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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28 Mayo 2018 04:00:00
Doble nacionalidad
No es una disposición que me guste. De alguna manera divide a los mexicanos entre ciudadanos de primera y de segunda. Es un resabio de un nacionalismo arcaico que nos recuerda los tiempos en que en México se prohibía la doble nacionalidad o que un mexicano por nacimiento hijo de extranjero fuera presidente.

Sin embargo, la Constitución parece clara. El Artículo 55 establece que “para ser diputado se requiere ser ciudadano mexicano por nacimiento, en ejercicio de sus derechos”. El 58 añade que “para ser senador se requieren los mismos requisitos que para ser diputado, excepto la edad”. El 32 señala: “El ejercicio de los cargos y funciones para los cuales, por disposición de la presente Constitución, se requiera ser mexicano por nacimiento, se reserva a quienes tengan esa calidad y no adquieran otra nacionalidad”.

Roberto Duque Roquero, jurista de la UNAM, quien se considera un “constitucionalista incauto” porque cree que la Constitución es para cumplirse, me dice que Nestora Salgado simplemente no puede ser senadora porque adquirió otra nacionalidad. Incluso Napoleón Gómez Urrutia, quien afirma haber renunciado a la nacionalidad canadiense, estaría descartado como posible senador porque la Constitución dice que no puede serlo quien haya “adquirido” otra nacionalidad, sin decir nada acerca de quienes hayan renunciado a esa otra nacionalidad.

¿Es mala la ley? Así lo creo. Pero las leyes existen por una razón. Si no queremos que se apliquen, hay que derogarlas.

Nestora me dijo en una entrevista el 25 de mayo que no piensa renunciar a la nacionalidad estadunidense. “¿Por qué habría de hacerlo?”, preguntó. Yo supondría que porque quiere ser senadora y la Constitución establece que no pueden ser senadores quienes hayan adquirido otra nacionalidad. Pero México es un país extraño. El presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova, afirmó el mismo 25 de mayo que Nestora cumple con los requisitos para ser candidata: “El INE, en su momento, revisó los requisitos de elegibilidad de todos los candidatos federales; quien hoy tiene un registro es que ha pasado esa criba de legalidad de requisitos, hasta que no se demuestre lo contrario. La doble nacionalidad no es un impedimento per se para que se registre a un candidato a algún cargo de elección popular”. Según Córdova, la Suprema Corte de Justicia ha establecido que los candidatos con doble nacionalidad simplemente tienen que presentar documentos adicionales.

La doble nacionalidad ha sido importante para Nestora. Si bien cuando fue detenida no declaró que era estadunidense, sus abogados utilizaron posteriormente el argumento de que no se habían respetado sus derechos consulares y exigió su libertad por faltas al debido proceso. El Gobierno estadunidense presionó duramente al mexicano para lograr la liberación de Nestora por esa supuesta violación a sus derechos consulares.

Una ley ideal no haría ninguna distinción en los derechos y obligaciones de los mexicanos, sin importar cuántas nacionalidades tuvieran. Pero es insensato tener una disposición constitucional sólo para que las autoridades la violen. Por otra parte, preocupa el antecedente de que el Gobierno de Estados Unidos presionó al mexicano para proteger como estadunidense a una mexicana con doble nacionalidad acusada de secuestro. Una cosa es tener doble nacionalidad y otra que un mexicano exija en México que Estados Unidos proteja sus derechos consulares. ¿Tratará también Washington de influir sobre las posiciones en el Senado?
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