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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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27 Enero 2017 04:00:00
Donald Trump tiene razón
Es evidente que el Mandatario de los Estados Unidos, Donald Trump, no vacila a la hora de cumplir sus amenazas de campaña en contra de México y de los mexicanos. El odio que nos tiene ha marcado su agenda desde el primer momento de su gobierno, la era Trump amenaza a todo aquello que huela a México.

A una semana de su toma de protesta como Mandatario de una de las naciones con mayor poder en el mundo, el empresario sin mediar explicación o fundamento ha echado andar una política antimexicana, con acciones que van desde completar un muro fronterizo de 3 mil 200 kilómetros; gravar las remesas de los inmigrantes a sus empobrecidas familias en México durante los próximos cuatro años; abrogar o renegociar el TLCAN y/o aplicar un arancel de 35% a las compañías estadunidenses en México que exporten al mercado de su país, e incluso ha ordenado la cancelación de la orden ejecutiva DACA de Obama, para deportar a 3 millones de inmigrantes.

Para los mexicanos, el presidente Trump es un loco odioso, sin embargo lo anterior, no le quita que sea un tipo hábil, capaz de convertirse en un exitoso empresario, situación que logró desde mucho tiempo antes de meterse en los avatares de la política norteamericana, lo anterior nos lleva a pensar que esa animadversión del señor Trump para con los mexicanos se encuentra fundada en algún episodio dramático de su vida como empresario.

Desde hace más de ocho años, el millonario emprendió una ofensiva mediática en contra de México, desde aquel tiempo y después de haber concluido un proceso judicial, Trump juró no volver a hacer negocios con el país entero, al calificarlo de corrupto y con sistema judicial de impunidad, desde aquel tiempo sugirió la construcción de un muro impenetrable para evitar que los mexicanos estafen a los Estados Unidos.

En el año 2015, el magnate afirmó a través de su cuenta de Twitter que los mexicanos saquean a Estados Unidos más que ningún otro país, manifestando que él ganó un pleito legal en México, el cual nunca pudo cobrar “debido a la corrupción que existe en el sistema de justicia”, por lo que aconsejó al gremio empresarial no hacer negocios en México.

Hasta ahora, nadie había sugerido siquiera que el motivo oficial del rencor del Mandatario estadunidense, tiene su origen en problemas judiciales que en años pasados enfrentó en México cuando intentó realizar algunos negocios en nuestro territorio.

Es evidente que Donald Trump conoció de cerca la ineficacia de nuestro sistema político y judicial, el cual siempre termina beneficiando al mejor postor y fortaleciendo la impunidad y la corrupción que ha corroído en nuestro país cualquier política pública con buena intención.

Para los mexicanos es muy común que quien roba, miente, defrauda y se aprovecha de su posición social o política jamás sea castigado, y que por el contrario siga gozando de prestigio y de las canonjías que otorga el podrido sistema político mexicano. Pero para un extranjero exitoso que se ha desarrollado en un país donde el estado de derecho sí se respeta, resulta irritante.

Donald Trump tiene razón de enojarse como empresario extranjero, al no haber podido recuperar el dinero que ganó en un juicio mexicano. En lo que se equivoca, es en pensar que todos los mexicanos somos culpables y que por tanto, todos debemos pagar por lo que nuestros políticos y los poderosos han hecho de nuestro país, al convertir a las instituciones en instrumentos para vivir bajo el cobijo de la impunidad y la corrupción. ¡No todos somos iguales Señor Trump!
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