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Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
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Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

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23 Enero 2017 04:00:00
¿Dónde está Greta?
“Mi nombre es Greta Perogordo, tengo 17 años, he sido abusada sexualmente desde los 6 años por mi papá, hasta que (…) levanté la denuncia (…) No se vale abusar de una menor y menos si es tu hija”.

El 25 de diciembre del año pasado El Heraldo de San Luis Potosí dio a conocer el testimonio de Greta. Esta chica potosina tomó la decisión de hacer pública la denuncia penal que presentó ante la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) porque, según dijo, recibió amenazas de sus padres y también para informar que no había sido secuestrada por la familia que la acogió.

“No quiero que esto acabe en una desgracia, tanto para mí como para la familia que me está acogiendo, porque yo he recibido amenazas por parte de mi mamá y mi papá … que los van a matar”.

Greta desapareció 20 días después de que se publicara ese testimonio. Desde el viernes 13 de enero la autoridad responsable de su custodia –la Procuraduría de Defensa del Menor (Prodem)– no ha vuelto a saber nada de ella.

En cuanto la noticia estalló en las redes sociales la sociedad potosina se partió en dos. La historia es demasiado cruel para poder creerla. El padre de Greta es Eduardo Víctor del Sagrado Corazón Perogordo Oliva. Su apellido tiene peso político en San Luis Potosí. Guillermo Perogordo Oliva fue subsecretario de Gobierno durante el mandato de Marcelo de los Santos y Alejandro Zapata Perogordo fue senador de la República, presidente municipal de la capital y candidato a gobernador por el PAN.

Aceptar como verdadero lo que Greta ha denunciado implica asumir que muchos han convivido con un depredador sexual, y también con su mujer, Beatriz Corral, quien habría sido cómplice durante 11 años de la violencia y el incesto cometidos contra su hija.

La denuncia penal fechada el 12 de diciembre imputa a Eduardo Perogordo delitos de abuso sexual, violencia física y amenazas. Greta acudió al MP en compañía de su abogado, José Luis del Río, sin que nada ni nadie la forzara a declarar en contra de su padre. De ello fue testigo el personal de la Prodem, órgano que solicitó retirar la custodia a los progenitores de la víctima –Greta es todavía menor de edad– para entregársela a la madre del novio, ya que ella fue quien la acogió en su casa.

Pocos días después de haber presentado la denuncia, la madre interpuso un amparo para combatir esa decisión. Argumentó que la menor había sido secuestrada por la familia de acogida. Esta es la principal razón por la que Greta optó por mostrarse libre, sana y salva ante las cámaras. En el video de diciembre se mira segura de sí misma y también confiada de que Eduardo Perogordo enfrentará pronto a la justicia.

“Sabe perfectamente lo que hizo (…) que la justicia y la ley van a perseguir, lo van a refundir en la cárcel”.

Pero nada sucedió como Greta pensaba. La PGJE salió de vacaciones y retrasó la investigación sin asumir que con ello podía poner en peligro su vida.

Mientras tanto, un familiar del presunto violador distribuyó a través de las redes la versión de que Greta estaba siendo manipulada por el novio, sujeto al que se acusó de pervertido y narcotraficante.

En respuesta, el jueves 5 de enero Greta ofreció una segunda conferencia de prensa exigiendo que la justicia acelerara la investigación. Descontrolada frente a la actuación de la PGJE reclamó diciendo que ahora entendía por qué nadie se atrevía a denunciar.

Las consecuencias de esta conferencia sorprendieron a Greta. La Prodem revocó la custodia que había entregado a la madre del novio y la llevó a un refugio de mujeres víctimas de violencia. En el mismo acto la Prodem asumió la custodia de la menor.

Sin embargo, el viernes 13 de enero esa autoridad sacó a Greta del refugio para conducirla al Instituto Temazcalli. Se trata de un centro de readaptación para adictos. Un extraño lugar, por cierto, para que una menor –presunta víctima de abuso sexual– reciba consulta sicológica.

Lo último que se supo de ella fue que, dentro de ese centro, Greta esperaba para entrar a su cita. Nadie ha vuelto a saber de ella: ni la autoridad, ni la familia de acogida, ni las amigas cercanas.

La custodia estaba a cargo de la Prodem y esa instancia es la principal responsable del extravío. ¿Dónde está Greta? ¿La secuestró la poderosa familia Perogordo o ella decidió escapar a sus custodios?

ZOOM

Greta es la víctima de una sociedad más preocupada por el qué dirán, que por proteger la salud y la integridad de sus niños y adolescentes. También lo es de una autoridad incompetente que puede perder a una menor presuntamente abusada y luego lavarse las manos.
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