×
Ricardo Raphael
Ricardo Raphael
ver +
Licenciado en Derecho por la UNAM. Maestro en Ciencias Políticas por el Instituto de Estudios Políticos de París, Francia. Maestría en Administración Pública por la Escuela Nacional de Administración (ENA) de la República Francesa. Estudios Doctorales en Economía Política y Políticas Comparadas por la Escuela para Graduados de Claremont, California, EU. Secretario General de Democracia Social, Partido Político Nacional. Representante ante el Consejo General del IFE del partido México Posible. Coordinador de la Comisión Ciudadana de Estudios para Eliminar y Prevenir la Discriminación. Actualmente es profesor afiliado a la División de Administración Pública del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Conductor del Espiral, programa de análisis político dominical del Canal 11. Analista Político cotidiano del Noticiero Enfoque de Núcleo Radio Mil. Analista semanal del noticiero nocturno de Proyecto 40. Co-conductor del programa Claves, también de Proyecto 40. Integrante de la mesa editorial de la Revista Nexos. Miembro del Consejo Consultivo de Conapo. Cuenta con diversas publicaciones en temas relativos a: La transición democrática. La función pública. El sistema de partidos. Los derechos. La ciudadanía.

" Comentar Imprimir
29 Enero 2018 04:00:00
¿Dónde está Marco
La Policía mintió desde el principio: Marco Antonio Sánchez Flores no estaba asaltando a nadie, sino tomando una fotografía en la calle. Sin embargo, cuatro agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) -sector Hormiga de la Delegación Azcapotzalco– lo acusaron injustamente, provocando miedo en este joven de 17 años quien corrió temiendo lo peor, porque en la CDMX la Policía produce miedo en vez de paz.

Fueron tras él y lo golpearon con sus cascos, una reacción desproporcionada contra un muchacho flaco cuyo único pecado fue asustarse.

En vez de preguntar a Roberto, el amigo de Marco Antonio que lo acompañaba, en vez de confirmar la hipótesis del asalto con la supuesta víctima, en vez de interrogar al presunto victimario, la Policía implacable esposó al joven y lo subió a una patrulla.

Esto fue lo que sucedió el martes 23 de enero por la tarde y, desde entonces no aparece este estudiante de la preparatoria 8 de la UNAM.

Ayer las autoridades mostraron la toma de una cámara de seguridad, situada a un par de kilómetros del lugar donde fue detenido; ahí se observa alguien parecido al joven, quien se encontraría en estado de shock.

El padre confió a los medios que podría ser su hijo desaparecido. Mientras tanto, los cuatro agentes que cometieron la arbitrariedad fueron presentados ante la fiscalía antisecuestro de la Procuraduría capitalina. Se trata de los agentes Ubel Mora Gallardo, Ricardo Trejo Juárez, Ricardo de la Rosa Guzmán y Martín de Jesús González Martínez.

Juran todos que habrían liberado al muchacho poco tiempo después de haberlo arrestado. Esa es la versión que también repiten sus jefes de la SSP y la Procuraduría General de Justicia (PGJ).

¿Por qué creer en los agentes que mintieron la primera vez? Si esos señores fueron capaces de inventarse un asalto, también podrían haber fabricado la pretendida liberación.

Otra pregunta que la SSP no quiso responder tiene que ver con el estado de salud del muchacho cuando, según su dicho, la autoridad lo habría echado de vuelta a la calle.

Considerando la versión de Roberto, el amigo de Marco Antonio, la víctima recibió golpes contundentes con los cascos policiales. Cabe prever que estos pudieron haber provocado contusiones en la cabeza del joven estudiante.

¿Es esta la razón por la que, después de tanto tiempo, Marco Antonio no se ha comunicado con su familia? ¿Es la golpiza propinada por los agentes la que mantiene a Marco Antonio en estado de shock, según lo que se aprecia en la cámara de seguridad?

Cientos de personas se congregaron ayer por la tarde en el Ángel de la Independencia portando cartulinas con consignas solidarias: “Te estamos esperando, no bajaremos las manos”, “Querría, hijo, que no tuvieras miedo, porque muchos te buscamos”, “¿Dónde está?”, y una caricatura entrañable del jovencito Marco Antonio Sánchez Flores.

Al mismo tiempo grupos de ciudadanos recorren incansables la frontera entre la delegación Azcapotzalco y el municipio de Tlalnepantla. En la colonia Álamos dice el dependiente de una tienda OXXO que ayer por la noche Marco Antonio exigió comida y él llamó a una patrulla.

Agentes del Estado de México lo habrían entonces conducido ante un juzgado cívico en Tlalnepantla donde se le liberó, por segunda ocasión, poco tiempo después. Este caso exhibe una vez más la incapacidad de coordinarse que tienen las autoridades del Edomex y la CDMX.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2