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Christian García
Christian García
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20 Noviembre 2018 04:00:00
Dormir en la caverna
Escribo esto de madrugada, cuando la frontera entre vigilia y sueño se desvanece. También lo hago después de una terrible pesadilla. Tecleo estas palabras despierto con el temor de dormir de nuevo. Por eso escribo, para no dormir. Y si duermo, dejar un legado de que existí, antes de desaparecer como en el sueño del que acabo de despertar.

Yo no sé si a Luis Jorge Boone (Monclova, 1977) le suceda así. Creo, más bien, que él escribe dormido, que viaja a los sueños y roba las historias. Pienso que es así al menos en Cavernas (Era, 2014), libro que nos enfrenta con uno de los rasgos más primitivos del ser humano: la maravilla ante los horrores de la imaginación.

Con un total de 10 cuentos —el libro se encuentra dividido en tres partes: Con un Frío Abrazo de tu Espectro; Últimas, Verdaderas, Irrefutables Teorías Acerca de la Extinción Humana, y Ni el Péndulo, ni la Arena, ni el Átomo, ni el Sol—, Boone se revela como lo que es: un contador de historias, ese chamán de las palabras que frente al fuego educaba a la tribu. Cuentos en los que el escritor tensa la realidad hasta romperla y deja en claro que lo que sostiene nuestro mundo es la fantasía, el mito.

Con un Frío Abrazo de tu Espectro, el monclovense se vuelve incorpóreo, como un viento helado en la nuca, una voz que susurra a las espaldas. El Jardín Interior, Psicopompos, Los Relámpagos, y La Costumbre de Andar entre Sombras son historias de fantasmas contadas en diversos registros. El terror ante la muerte, la curiosidad que conlleva la tragedia, el horror que produce lo desconocido y hasta el humor habitan estas páginas.

Cavernas es, como dice la contratapa del libro, un retorno al mundo onírico que precavía de los peligros que acechaban al salir del hogar, al alejarse de la luz del fuego, de los demonios y monstruos que habitaban fuera de los lindes de nuestra creencia, pero que llegan a nosotros, a través de las puertas que abren los sueños.

Últimas, Verdaderas, Irrefutables Teorías Acerca de la Extinción Humana son obras que miran más allá: al futuro, a lo cercano de la ciencia, al juego divino de crear. El Lugar del Hombre, Diosas y Momentos no Humanos de la Tercera Guerra Mundial son cuentos que versan sobre nuestra capacidad para vencer a la muerte y de crear nuevas vidas, pero también sobre lo insignificante que somos para el universo.

El apartado Ni el Péndulo, Ni la Arena, ni el Átomo, ni el Sol, en cambio, cierra el libro con tres relatos fantásticos en su construcción y en su tema. El Hombre que Recorre el Acueducto, es una leyenda oral, un recuerdo de un hombre muerto; Soñé que Ayer era la Bruma es un texto que juega con la idea del regreso, del nunca avanzar del tiempo; mientras que Espera de un Día, un relato casi decimonónico en su estructura, es sobre una casa que existe más allá de nuestra realidad.

El mito y la leyenda, el cuento escrito y la anécdota hablada tienen cabida aquí. Los muertos vivientes, los ángeles caídos, las sombras que miras por el rabillo del ojo durante la noche, todos ellos tienen una página dedicada, escrita con glifos rupestres, en las paredes de estas Cavernas, las cuales exploro ahora que me encuentro dormido.

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