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José Gpe. Martínez Valero
José Gpe. Martínez Valero
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15 Abril 2018 04:00:00
Dos poemas de Cash; más allá del legado musical
En días pasados, reordenando algunos de mis libros, di con uno de ellos que no sólo no encontraba, sino además tenía pendiente de leer.

Dicho libro se llama Eternas Palabras, ni más ni menos que del ícono de la música norteamericana Johnny Cash, quien dejó un legado musical en casi todos los estilos, desde el góspel al rock and roll, siendo lo mejor, según mi opinión, lo que hizo en el country.

De dicho libro les dejo dos poemas que me gustaron, espero igualmente los disfruten como yo.


¿Habrá alguien por ahí que me ame? 

Es un mundo frío y cruel

Si te toca pasar la noche a solas

Y es una carretera solitaria

Bajo la luz del amanecer

En algún lado alguien habrá

Y algún sitio habrá que sea el tuyo

Así que convéncete a ti mismo

Y sigue hacia delante un poco más

Es un viaje largo y sin final

Si has extraviado tu camino

Igual que en cien ayeres no pasó

Hoy nada diferente pasará

Pero una nueva vida nacerá

Quizás con el sol de la mañana

Y yo sea un buen hombre

Hiciera lo que hiciera y dónde 

Habrá alguien por ahí que me ame

Habrá alguien a quien no le de igual

Habrá alguien que me quiera

acompañar

¿Habrá alguien por ahí que me ame?

Tierra oscura y sangrienta

Los setenta

Acabo como un esclavo por las noches

Destrozado y deseando irme a la cama

Llevo mucho pensando en una mujer

De una ciudad salvaje de Kentucky

En las altas montañas cerca de Harlan

Donde revolvotea el chotacabras

Encontraréis mi secreto

En la tierra oscura y sangrienta

Ah cuánto te he echado de menos

Ah cuánto he llorado

Me gustaría que te acostaras a mi lado

Y antes de morirme amarte sólo una vez

Y sería tierno y nunca te haría daño

Y Dios tal vez nos envíe un rayo de luna

Y nos deje soñar con la felicidad

Las cosas que son hermosas

Las cosas que son verdad

Las cosas que son buenas y puras

Piensa en todas estas cosas

Y Dios tal vez nos envíe un rayo de luna

Y nos deje soñar con felicidad

Dewey era mi mejor amigo era alto

Medía seis pies nueve pulgadas

Amábamos los dos a la misma chica

Pero el camino de Dewey se torció

Y supongo que podríamos decir que enloqueció

No tenía por qué tratarte así de mal

Y Dewey me hacía enfermar

Y supongo que reñir es cosas de dos

Agarré mi martillo de nueve libras

Le sacudí bien fuerte y lo tumbé

Lo golpeé en la sien al suelo lo vi caer

Luego mi cuchillo le acertó en la

Oscuridad

Y la sangre del alto hombre de

Kentucky empapó la arena

Es menor la cólera del Infierno que la del desaliento

Cuando un hombre se calza sus zapatos de matar

En la tierra oscura y sangrienta

Tierra sangrienta tierra sangrienta

En la tierra oscura y sangrienta.
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