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Federico Muller
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06 Octubre 2017 04:00:00
Efectos colaterales de la explotación del petróleo
Desde hace años el occidente del estado de Texas, en Estados Unidos, ha tenido una bonanza económica de gran envergadura: la derrama de recursos se evidencia en la apertura de negocios de todo tipo; pueblos que antes de la explotación del esquisto prácticamente tenían una importancia minúscula en la geografía económica de ese estado, ahora florecen gracias a los recursos que generan los pozos de hidrocarburos y gas. El llamado petróleo de esquisto es aquel que se explota mediante una compleja técnica que consiste en la liberación del petróleo atrapado en el subsuelo mediante inyecciones de agua a presión. Cabe señalar que alrededor de 2010 en Texas se emitían las primeras autorizaciones a empresas para la explotación de los energéticos por medio de esa técnica.

Según estimaciones de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), para 2018 en Estados Unidos la producción de petróleo extraído vía la fragmentación de las rocas podría alcanzar la nada despreciable suma de 860 mil barriles diarios, que lo convertiría en uno de los principales productores en el mundo. Sin embargo, los costos de producción por barril superan los 40 dólares, cifra que se considera superior a los costos de la explotación convencional, es decir, en la que el petróleo se succiona directamente de la superficie terrestre o del lecho marino y después pasa a las refinerías, los cuales oscilan entre los 10 y 40 dólares por barril, según las características de las áreas de explotación.

Equipo y contratación de mano de obra. Generalmente los productores petroleros de esquisto contratan la maquinaria y el equipo para la explotación por horas o días, arrendamiento que disminuye su estructura de costos porque son equipos muy caros para adquirirlos. el resto de los insumos y servicios que requieren los subcontratan a pequeñas y medianas empresas, de tal suerte que los trabajadores contratados laboran faenas muy superiores a las 8 horas diarias, para que traten de maximizar el uso de los equipos rentados.

Las largas jornadas de trabajo han traído efectos sociales perniciosos a la población texana, en especial a la focalizada cerca de las cuencas explotadas. Según fuentes oficiales sanitarias y policiacas de la región, las agotadoras  jornadas han propiciado el consumo de estupefacientes, como metanfetaminas y otras drogas de diseño, entre los trabajadores. La industria del esquisto triplica la tasa de mortalidad en relación con otros sectores industriales estadunidenses. Los índices de criminalidad en la región han aumentado al nivel de los internamientos en centros especializados para desintoxicación de adictos. Asimismo, los arrestos relacionados con drogas han subido rápidamente.

La Cuenca de Burgos. Una zona del norte de Coahuila forma parte de esta cuenca, en donde hay muchas probabilidades de encontrar gas shale, cuya explotación sin duda atraería inversión extranjera y nacional, generando empleo y consumo en la región, pero se tendrían que formular políticas públicas para tratar de evitar lo que está pasando en la región texana.
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