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Héctor Horacio Dávila
Héctor Horacio Dávila
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07 Marzo 2018 04:00:00
El acero
Desde que se inventó el acero, y sobre todo las viguetas, hubo un auge muy importante en Estados Unidos y el mundo: se empezaron a construir infinidad de edificios con esqueletos de acero resistentes, así como puentes y todo tipo de infraestructura que para soportar su gran peso hicieron uso del acero en sus cimientos y columnas.

Existen edificios en la actualidad que alcanzan los 828 metros de altura, como el Burj Khalifa, en Dubai, construido en 2010, y de ahí para abajo los que gusten, por lo que es superimportante tener acero. Ya lo habíamos comentado anteriormente: al no tener acero se depende de las naciones que lo producen.

En México, para que ustedes se den una idea, mis queridos seis lectores, con todas las plantas que hay en territorio nacional producimos 1% -sí, leyeron bien, 1%- de lo que produce China. Sin embargo, Estados Unidos empezó a gritar y decir que va a subir el arancel al acero y al aluminio que importa del resto del mundo a 25 y 10%, respectivamente, lo que a mi parecer es una decisión absurda, ya que primero provocó una caída importante en las bolsas de todo el mundo, y después que naciones como Alemania, Francia, México y Canadá dijeran “si tú me subes el acero, yo te voy a subir otros productos”. Como México, puede incrementar el arancel a la maquinaria de EU.

Lo anterior ha traído como consecuencia el enojo de todos los países hacia Estados Unidos. Lo que no ha comprendido Donald Trump es que los mercados están globalizados y no podemos decir que todo se produzca en un solo país, por lo que es conveniente importar productos de otras latitudes como lo hace actualmente EU, ya que el ingreso per cápita de cada uno de los americanos es de 59 mil 43.08 dólares, por lo que es muy apetitoso para cualquier país poder venderle a EU.

Trump tiene razón al decir que su balanza comercial no es buena y está perdiendo millones de dólares en el comercio -su déficit asciende a aproximadamente 800 mil millones de dólares-, es por eso que se ha centrado en ese tema para afirmar que las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar, pues se tienen mejores beneficios al sentar las bases para seguir haciendo negocios.

Una cosa importante es que el secretario de Comercio de Estados Unidos, Willbur Ross, fue director general de empresas siderúrgicas en Estados Unidos y está peleando por mantener las fuentes de empleo de 30 mil personas de este sector. En una emisión televisiva en defensa de los aranceles al acero y el aluminio, comentó que “si un auto cuesta 35 mil dólares y ocupa una tonelada de acero que vale 700 dólares en consecuencia el incremento sólo sería de 300 dólares más por automóvil”. Lo anterior se dice fácil, pero esto trae como consecuencia un aumento general en todos los insumos y ahí es donde viene el problema porque los ciudadanos pagarán más por la lavadora, la secadora, el bóiler, los autos, el refrigerador, el microondas, los tostadores y súmenle ustedes una larga lista de artículos, mientras que los sueldos seguirán igual.

Así, países como México deben enfocarse en sus ventajas competitivas y sacarles el mayor provecho posible en este mundo globalizado. Nosotros somos deficitarios en la producción de acero y tenemos que importar para poder fabricar los productos que el mercado americano requiere, pero en consecuencia subirán los precios y esto generará un freno al crecimiento tanto de México como de Estados Unidos.

Mis queridos seis lectores: en la actualidad no podemos tomar decisiones sin la integración de los socios comerciales, ya que todo está conectado y al que afectan más es al consumidor, como ustedes y su servidor. ¿Ustedes qué piensan?
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