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Federico Muller
Federico Muller
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23 Junio 2017 04:00:00
El Acuerdo de París
Todavía hay políticos en el mundo que desoyen las advertencias sobre los cambios urgentes que hay que realizar en política ambiental para tratar de mitigar los gases que provocan el famoso efecto invernadero, el cual ha contribuido a elevar las temperaturas a nivel global. Pero es muy probable que detrás de esa aparente indiferencia que muestran los hombres con poder político ante los efectos indiscutibles en los ecosistemas naturales de la Tierra, estén los intereses económicos de grandes corporaciones multinacionales que dejarán de ganar recursos y poder económico al ser obligadas a reducir emisiones de gases tóxicos: empresas mineras, automotrices, siderúrgicas, cementeras, armadoras de buques y aviones, entre otras, muestran resistencia al cambio, a utilizar energías limpias en sus procesos productivos.

El último acuerdo que firmaron 195 países de todo el mundo fue en 2015, y entrará en vigor en 2020. Reunidos los representantes de cada uno de ellos en Francia, firmaron el llamado Acuerdo de París, en donde se comprometieron a reducir la contaminación de sus industrias y parques vehiculares. Entre las promesas más importantes que hicieron las principales naciones emisoras de gases contaminantes destacan varias: Estados Unidos acordó, bajo la Presidencia de Barack Obama, disminuir los gases de efecto invernadero para 2025 de 28 a 26% con respecto a las emisiones de 2005; China, recortar para 2030 el uso de carbón mineral en la generación de 20% de la electricidad total que consume, la que producirá con fuentes alternativas, e India reducirá el CO2 de sus factorías. Todas promesas muy loables, pero que están a merced de la voluntad de los políticos.

El Acuerdo de París es más flexible que su antecesor, el Protocolo de Kioto, pues apela más a la conciencia y buena voluntad de los participantes y evita acciones punitivas, promoviendo junto con la sustentabilidad mundial, valores universales como los derechos humanos de todos los pueblos y la equidad de género. Ojalá las buenas intenciones y compromisos firmados no caigan en el descrédito u olvido de los actores involucrados en tan noble fin para con el planeta y la humanidad.

Por lo pronto, Estados Unidos ya reculó y el presidente Trump es probable que no reconozca los compromisos hechos por Barack Obama en el propio Acuerdo de París, aunque aún queda un margen de esperanza de que EU no lo abandone, sino que sean los propios ciudadanos estadunidenses quienes en las próximas elecciones decidan que su gobierno continúe o no dentro del acuerdo; esto se dará por la propia operación del tratado que principiará hasta 2020. La justificación que dio el Mandatario estadunidense fue que ese acuerdo atentaba contra la propia nación norteamericana, mermando los empleos y el crecimiento económico… para él, un acuerdo injusto. Probablemente esté pensando en reabrir las minas de carbón y de esa forma reactivar económicamente esa región de la Unión Americana, o autorizar perforaciones petroleras a las grandes compañías en Alaska.
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