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JC Mena Suárez
JC Mena Suárez
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29 Junio 2017 04:00:00
El agua y el progreso
En el Saltillo de antes, de 1940 aproximadamente, había una cantidad enorme de agua. La acequia que estaba por la calle Murguía, antes Calle de los Baños, tuvo a su alrededor un gran número de huertas y gracias a esa cantidad de agua, se daba mucho el membrillo, el perón, el durazno y los nogales, incluso donde está el hospital Saltillo fue una huerta enorme.

Con el progreso acabaron con todo para construir el hospital Saltillo y el del ISSSTE, ese fue el fin de esa huerta. Después, con la Segunda Guerra Mundial, pusieron la fábrica para producir hule del guayule, de ahí el origen de la colonia Guayulera, pero el problema es que todos los desechos iban al Arroyo del Pueblo y lo contaminaron todo.

Después vino la colonia Del Valle y todo el drenaje se iba también al arroyo, esto fue por los años 60. Luego llegó la refresquera, que vertía todas sus aguas residuales al arroyo y el hospital Saltillo hacía lo mismo, hacían un cochinero de miedo y la contaminación del agua era terrible. Ahora se fue la refresquera y se acabó ese problema, pero las colonias que están en el Cerro del Pueblo, al no tener drenaje, descargan sus residuos al arroyo.

El fracaso del Parque Hundido, ubicado en la calzada Madero, fue a consecuencia de que todas las aguas negras pasan por ahí, así no hay quién quiera entrar. Ese parque lo hizo el gobernador Eliseo Mendoza Berrueto y planearon que inclusive iba a tener lanchas y le pusieron abajo piso de piedra para llenar ese estanque, pero fue en vano por la contaminación.

Por un lado, al progreso le da por construir y construir por todos lados, tumbar la naturaleza y alterar los cauces naturales, y por otro, la contaminación que producen tanto fábricas como colonias han sido factores para ir acabando con la naturaleza y su equilibrio.

Da tristeza ver cómo se va acabando todo. Hay ejidos hacia el sur en los que no ha llovido en seis meses, es el precio a pagar por la contaminación y el progreso. Es una sequía que está afectándonos cada vez más y que en caso de no mejorar esta situación, podría poner en riesgo nuestro abasto del vital líquido.

El campo ha sido el más afectado. Un ejidatario dijo que ni siquiera tienen agua para tomar, los animales están muriendo de sed y las plantas agonizan. A pesar de ser del desierto, necesitan cierta cantidad de humedad para sobrevivir y ni siquiera eso tienen.

Si no llueve, toda nuestra región, que es considerada con un clima privilegiado y de abundantes recursos, puede verse comprometida y convertirse en desierto. Si no llueve, es la muerte. Nos veremos muy limitados en el uso del agua e incluso las grandes inversiones que se han hecho podrían irse. Dependemos de que la situación mejore.
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