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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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12 Noviembre 2017 04:01:00
El antes olvidado sur
El súbito despertar urbano e industrial del sur de Saltillo puede calificarse, sin exageraciones, de sorprendente. Tanto, que la ciudad, acostumbrada a que el desarrollo apuntara en sentido contrario, hacia el norte, no estaba prevenida para afrontar el inesperado fenómeno. Pero ese sur antes adormilado se convirtió casi de la noche a la mañana en un vibrante sector con un explosivo aumento del número de habitantes, mientras las plantas fabriles instaladas en el valle de Derramadero son un polo de atracción capaz de provocar serios problemas de tráfico en la antes solitaria carretera a Zacatecas. En esta situación, al no existir vías alternas hacia Derramadero, la anunciada ampliación de esa carretera constituirá, por ahora, una solución, aunque lejos de ser la definitiva.

En un reportaje escrito hace unos 30 años se consignaba que de la calle Juárez al sur no existía un banco, una farmacia y una tienda de departamentos. A quienes no tengan memoria de aquellos tiempos, tal afirmación les resultará increíble. Sin embargo, así era. Cuando se construyó la hoy Facultad de Ciencias de la Comunicación (FCC), a principios de los años 80 del siglo pasado, los alumnos bromeaban diciendo que estudiaban en la unidad Concepción del Oro de la Universidad Autónoma de Coahuila.

La broma no carecía de bases. El núcleo urbano más próximo era la colonia Parques de la Cañada, hasta donde llegaban los autobuses de las rutas urbanas. Los futuros comunicólogos debían caminar desde la entrada de esa colonia a su escuela, alrededor de 700 metros, y no era raro avistar conejos y liebres al salir del aula. Ahora, una decena de colonias populares se levantan al sur de la FCC. Algunas de ellas trepan por las faldas de la sierra de Zapalinamé y alcanzan casi la boca del cañón de San Lorenzo. Frente a la facultad funciona un gigantesco centro comercial con grandes tiendas y media docena de cines y en sus inmediaciones surgen cada semana nuevos negocios.

Uno de los detonantes del crecimiento de la zona fue la construcción de la carretera que conecta la de Zacatecas con la 57, espina dorsal que nos comunica tanto con la Ciudad de México como con la frontera. Esta vía de comunicación alentó la instalación de industrias en el valle de Derramadero, habiendo sido la pionera una armadora de automóviles.

Por fortuna, en el próximo presupuesto de egresos de la Federación se contempla ampliar la carretera a Zacatecas, lo cual ayudará a desfogar el tráfico, que en las horas pico se torna imposible desde el ejido La Angostura. No obstante, la ampliación está lejos de ser la solución a largo plazo del problema, por lo que es necesario ir pensando en otros proyectos.

La geografía de esa parte del municipio es particularmente difícil. Sin embargo podría empezar a estudiarse la posibilidad de una vía alternativa, ya sea por las faldas de la sierra o siguiendo, si ello es posible, el trazo de las vías del ferrocarril que conecta a Saltillo con el centro del país. De mayor aliento es la idea de construir en Derramadero una ciudad satélite. Esto ahorraría a trabajadores y empleados de la industria el viaje diario de ida y vuelta a Saltillo o Ramos Arizpe.

Una tercera opción, que seguramente a muchos sonará fantasiosa en estos momentos, sería un tren rápido para conectar Derramadero con la vieja estación de nuestra ciudad. ¿Un sueño? Posiblemente, pero más viable y mucho menos costoso que el tren rápido a Monterrey del que se ha vuelto a hablar en estos días.
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