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Héctor Horacio Dávila
Héctor Horacio Dávila
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11 Julio 2017 04:00:00
El crédito barato se fue
Pues así es mis queridos seis lectores, el crédito barato se fue, las elevadas tasas de interés y la incertidumbre en general, así como un tipo de cambio más estable, están provocando que el otorgamiento de crédito se desacelere rápidamente al cierre de mayo, todavía sin considerar el alza de la tasa de referencia de junio que la llevó a 7%. De acuerdo con las cifras oficiales que recopila los datos de todos los bancos que operan en México, el crédito creció entre abril y mayo del 2016 en 56 mil 600 millones de pesos, en contraposición a mayo de 2017, cuando dicha cifra sólo aumentó 14 mil 600 millones de pesos, es decir, una estrepitosa caída del 75%. Hace un año la situación era muy diferente a la actual, lo que generaba una mayor demanda de créditos y una colocación relativamente fácil de los mismos, pero la coyuntura actual es otra.

Por un lado, hace un año la tasa de referencia, con base en la cual se fija la TIIE, estaba por debajo de 5.00%; hoy la TIIE a 28 días ya se ubica en 7.34%, al cierre de mayo de este año se ubicaba en 7.1471%. Es decir, en menos de un año el pago de intereses se ha incrementado en 70% para las empresas de todo el país, lo que les resta interés por contratar pasivos. En el mismo sentido, hace un año el dólar estaba subiendo en mayo, se ubicaba alrededor de 18 pesos al mayoreo y era previsible que llegara a 20 pesos –es decir, un aumento del 11% en pesos–, por lo que era buena opción endeudarse en pesos para cancelar pasivos en dólares.

Pero a 12 meses de esa decisión, el peso se ha recuperado por la debilidad de Donald Trump y los contrapesos estadunidenses que han bloqueado gran parte de sus propuestas polémicas, y ahora el tipo de cambio comienza a estabilizarse, por lo que los grandes corporativos y empresas grandes que se habían endeudado en dólares ya no están pidiendo pesos prestados para cancelar sus préstamos en dólares.

Es importante señalar que si bien el dólar se ha ubicado por debajo de 18 pesos en las últimas semanas, ello no significa que no esperemos nuevos capítulos de alta volatilidad en los próximos 12 meses, sobre todo conforme se acerquen las elecciones presidenciales en México y el proceso de renegociación del TLCAN genere filtraciones de todo tipo. De momento, se ha reducido el apetito por este tipo de swaps o intercambio de deudas. En el caso de las tarjetas de crédito y créditos de nómina es evidente que la incertidumbre afecta fuertemente las decisiones de compra de los consumidores, quienes han preferido reducir sus deudas hasta conocer lo que pueda pasar con su economía personal.

Por el lado de los créditos de nómina y personales, podrían haber llegado a un punto de saturación del mercado, ya que mientras hace un año se colocaban cada mes 3 mil millones de pesos en este nicho de mercado, ahora crecen a un ritmo mensual de mil millones de pesos.

Crédito empresarial se desacelera

Como lo mencionamos anteriormente, gran parte de los créditos bancarios en pesos colocados en 2016 tuvieron como destino cancelar deuda en dólares, cuyo costo era incierto, y pasarla a pesos. Sin embargo, hay sectores que vale la pena analizar con más cuidado. Por ejemplo, la construcción en 2016 colocó en mayo 6 mil 500 millones de pesos y en mayo de 2017 dicha cifra fue de apenas mil 800 millones de pesos, reflejo tanto de menores edificaciones –lo que se ve en la desaceleración del crédito hipotecario–, como de los recortes públicos que han reducido fuertemente la construcción de infraestructura en todo el país.

Uno que llama mucho la atención son las empresas del sector servicios, ya que representa el mayor volumen al ser el único nicho que supera el billón de pesos. Pero de manera sorprendente, entre abril de este año y mayo su cartera bajó en 5 mil 100 millones de pesos para cerrar en mil 49 billones de pesos. En 2016 la cartera de este sector habría crecido en 10 mil 700 millones de pesos en mayo, por lo que debe prender cualquier cantidad de alarmas que el sector más grande de la economía nacional haya decidido no sólo no pedir prestado, sino incluso cancelar sus préstamos.

¿Ustedes que opinan mis queridos seis lectores?
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