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Lariza Montiel
Lariza Montiel
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21 Enero 2018 04:00:00
El cuidado y futuro de los niños
Por lo general, cuando se aborda el tema de la niñez, desde el punto de vista público, el enfoque suele resultar en la Educación, rubro que sin duda es toral, mas no el único.

Cierto, desde hace una década que se legisla con mayor profundidad sobre el respeto a los derechos humanos, también se abrió la puerta a incluir los particulares de los niños y las niñas. Un gran avance, sin duda.

Sin embargo, un tema que ha quedado rezagado de cierto modo es el referente al cuidado de nuestros niños.

Considerando que este tema compete a los padres o tutores, podría pensarse que por tanto no le corresponde un peso preponderante al ámbito público y concierne a lo privado, solo que si analizamos las estadísticas de procuración de delitos contra los niños y niñas, esta afirmación definitivamente está lejos de la verdad.

En el campo legislativo, el cuidado de los pequeños se estancó en ello: La procuración de delitos que se comenten en contra de los niños, y lo único que ha podido ampliar un poco está función para llegar a la sanción de conductas que atentan contra su integridad, aún sin caer en un tipo penal, es justamente el enfoque humanista que hoy contempla nuestra Constitución.

Pero el camino es largo aún para poder decir que estamos logrando un entorno que garantice la protección a los derechos humanos de los niños y las niñas en nuestro país.

Esto no quiere decir que se carezca de instituciones idóneas o que la mayoría de los padres no se ocupen adecuadamente del cuidado de sus hijos. A lo que me refiero es a la necesidad de apostar con mayor vehemencia en los esfuerzos públicos para eliminar las condiciones que ponen en riesgo a nuestros menores.

En la estructura gubernamental existen dos instancias importantísimas: DIF y Pronnif de acuerdo a sus nomenclaturas Desarrollo Integral de la Familia y Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia.

Con diversos programas y procedimientos, su objetivo es generar acciones para que el entorno de una familia sea el propicio y garantizar, como parte fundamental, el desarrollo integral de los niños y niñas.

A su vez, la Procuraduría para la defensa de estos, tiene a su cargo las acciones jurídicas en representación del estado, para garantizar la restitución de sus derechos, en caso de haber sido violentados, y las acciones preventivas cuando alguna situación de riesgo sea advertida.

Aquí mi mayor interés de llamar su atención, no existe manera de realmente asegurar que las facultades otorgadas a una instancia tan importante como la Pronnif, que dotarla de las herramientas necesarias para facilitar a sus encargados el cumplimiento de sus tareas.

Puesto así, es necesario hacer un llamado social, no político, a quien hoy encabeza el Gobierno del Estado y por ende es responsable en primer término de que los niños y niñas encuentren en el estado a su principal tutor frente a la ausencia o incapacidad de sus padres.

El llamado a que me refiero es a fortalecer esta instancia, inyectando los recursos públicos bastantes y suficientes para que la creación de políticas, programas y acciones de prevención y atención en el cuidado e integridad de los niños y niñas, así como para lograr la restitución de sus derechos o la sanción de conductas ilícitas, pueda garantizarse.

Nadie está obligado a lo imposible, pero si hay una instancia que da muestra muy a menudo de estar cerca de ello es esta.

El compromiso de sus funcionarios en el rescate de muchos niños y niñas en condiciones de riesgo y la intervención en aquellos casos que lamentablemente han cruzado la línea de riesgo para consumar una conducta delictiva es palpable para la comunidad.

Pero se requiere más, se requiere abundar en el trabajo de prevención, se necesita dotar de mayores recursos humanos y materiales para que esta institución amplíe su capacidad. Esperemos que podamos apreciar una respuesta efectiva, una que se pueda medir, primero, en el incremento de recursos públicos y segundo, en la estadística de incidencias.

Y nosotros como ciudadanos? No dejemos que solo nos impresionen las noticias que recibimos cada vez más a menudo sobre casos de maltrato o descuido de niñas y niños, no dejemos a la buena voluntad, a la caridad o al compromiso personal de los encargados de las instancias de protección a los menores.

Tomemos un papel y comprometámonos también. Cuidemos a los niños y niñas que están cerca de nosotros. Hijos, sobrinos, vecinos, compañeros de nuestros pequeños. Denunciemos si sabemos de algún abuso y evitemos que esto pueda alcanzar a nuestros allegados.

Los niños y niñas son nuestro mayor tesoro.

Cuidémoslos como tal!

Lariza Montiel Luis
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