×
Ricardo Torres
Ricardo Torres
ver +

" Comentar Imprimir
19 Octubre 2018 04:00:00
El derecho de abortar (primera parte)
Hace dos días la legisladora del PRD en Coahuila presentó en el Congreso local, la ya anunciada reforma o modificación de ley, que busca despenalizar el aborto. Con esta propuesta pretende la no imputabilidad de la interrupción intencional del embarazo, antes de la semana 12 de gestación y por cualquier causa, siempre y cuando sea por decisión de la embarazada.

Además, esta iniciativa busca que el Gobierno del Estado cubra los costos de tal práctica, ya que intenta que el aborto sea parte de los servicios que se brindan en las instituciones de salud pública; a decir verdad y sin ánimo de expiar culpas, es necesario mencionar que dicha iniciativa ha sido presentada por el mismo partido a nivel nacional y no es un capricho de la legisladora.

Así pues y por consecuencia o virtud, se abrió el debate por el aborto, por lo que se escucharon desde los más sentidos, hasta los más simples comentarios de todo aquel que se atrevía a opinar sobre el mismo, –la punibilidad o no del aborto– y es que, el tema para los coahuilenses parecía muy lejano, ya que hasta hace pocos meses era tabú y reservado para las voces más extremas de nuestra sociedad.

Pero, a pesar de las diversas posturas y argumentos que se dejaron escuchar, es evidente que para los legisladores las únicas que se deben acatar, son aquellas que tienen que ver con el respecto a los derechos de los involucrados, es decir lo relativo a lo que la ley establece, lo anterior dado que el proceso que ahora enfrenta el tema es inminentemente jurídico, por lo que el respeto a la ley deberá ser el único fiel de balanza para la decisión final.

Ante tal premisa, me permitiré emitir algunos puntos de vista que encontré, los cuales no necesariamente son en contra o a favor, pero sí necesarios de considerar, si es que se quiere tomar una postura informada:

Primero: Quienes defienden el aborto a partir del derecho de la mujer para decidir sobre su cuerpo, lo hacen asumiendo que dicho derecho da a la ciudadana una autonomía desmedida para el ejercicio del mismo sobre sí, pero olvidan que todo derecho establece un límite impasable: El “daño a terceros”, es decir ningún modo permite que nuestras acciones puedan afectar a terceros; por lo que toda acción que perjudique a un tercero debe resultar prohibida o penada.

Segundo: El derecho confronta y resuelve situaciones de conflicto de derechos, pero los arreglos resultan comúnmente fatales, dado que dicha solución implica remover o eliminar uno de los derechos en conflicto, y que por ser un derecho es bastante peligroso prescindirlo.

En el caso del aborto, nadie debe tomar a la ligera lo que implicará desechar por decisión unilateral a un embrión, dado que ese embrión, por derecho natural, ya goza de un derecho, que es precisamente el derecho a la vida del embrión, el cual ante esta disyuntiva, ahora entra en conflicto serio con otro derecho que también es tutelado por el Estado, y que es el derecho de la mujer a su salud física y psíquica. Es allí donde se presenta la necesidad de tomar una elección deplorable, ya que el Estado deberá determinar cuál derecho merece prevalecer, si el de la vida del embrión o el de la mujer.

La operación resulta difícil, en particular, cuando hablamos de que la misma no está vinculada con principios morales, sino con reglas escritas y estrictas, de derecho puro. Continuará…
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2