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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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17 Marzo 2018 04:00:00
El discurso de Colosio
“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia”
Luis Donaldo Colosio Murrieta

Hay frases, hay mensajes que quedan grabados en la memoria de las personas. Hay algunos discursos que quedan para la posteridad, que no se olvidan y que mantienen vigencia a pesar del tiempo transcurrido. Como también quedan en el recuerdo actos que consideramos innecesarios e injustos, como lo es el privar de la vida a alguien, por el hecho de haber plasmado en su mensaje, su sentir.

Un sentimiento que no solo pertenecía a un candidato, sino a una realidad que el mismo pueblo observaba.

El discurso pronunciado por Luis Donaldo Colosio Murrieta, excandidato del PRI a la Presidencia de la República, frente al Monumento de la Revolución el 6 de marzo de 1994, hizo que “arrancara” realmente su campaña. Un mensaje claro y certero que conmovió a las masas, pero indignó a políticos de alto nivel.

Su campaña se vio debilitada y ensombrecida por el levantamiento armado en Chiapas. Además de que Manuel Camacho Solís, nunca le dio su apoyo al candidato, por el contrario, como comisionado ante el Ejército Zapatista, asumió una postura absurda con un protagonismo realmente ridículo.

El discurso de Luis Donaldo Colosio fue muy claro; habla de un México agraviado, un país en crisis tanto política como social. ¿Nos dice algo, hoy? ¿Hemos cambiado o avanzado?

Qué terrible cuando el enemigo se encuentra en la propia casa. Cuando se cree en la sinceridad de las personas y resultan ser lobos con piel de oveja. Traidores y mezquinos. Y de esos, realmente hay muchos y donde quiera.

“Yo veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados”.

¿Qué ha sucedido con el campo?. Ranchos con grandes extensiones de terreno en poder de neo políticos. No conformes con tener uno, incrementan su patrimonio con varios. ¿De dónde obtuvieron las propiedades? ¿Con el sueldo de gobernador?

“Yo veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demandan”. Ni antes ni ahora el salario ha sido suficiente para los ciudadanos. Más de dos décadas han transcurrido y la decepción igual o mayor.

“Yo veo un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen; mujeres con una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma que reclaman una participación más plena, más justa”.

Lamentablemente ¿Qué tenemos?. En no pocas ocasiones mujeres que ocupan cargos sin conocimiento de sus funciones y sin preparación alguna; lo peor, representando a un partido por el que nunca hicieron algo y del que hoy se benefician. Cobrando como si realmente trabajaran y más aún, si lo merecieran. ¿Por qué sucede esto? Sin duda porque no siempre llegan las personas que deberían llegar.

“Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan”.

Han transcurrido más de veinte años y la preocupación del ciudadano ha ido en aumento. Las bandas delincuenciales se incrementaron y sometieron a la población porque la autoridad brilló por su ausencia. Las complicidades de gobernantes, autoridades y capos, convirtieron en rehenes a los ciudadanos. ¿En quién confiar? ¿Ante quién acudir?

“Yo veo un México con hambre y con sed de justicia”. Colosio vio ese México y nosotros también.

Este país que no supimos cuidar porque se depositó la confianza en los menos indicados. En individuos que prometieron, pero nunca cumplieron. Individuos de diferentes partidos, ideologías y colores, que en campaña se asombran de la pobreza existente la cual pretenden combatir con tarjetitas.

Ahí está Oaxaca, después del sismo, hay personas que perdieron todo su patrimonio, y a quienes el gobierno les dio una tarjeta sin fondos a unos y a otros, con la miserable suma de quince mil pesos para reconstruir su hogar.

¿Se puede considerar justo? Por supuesto que no.
Colosio, enfatizaba en su discurso que “¡Es la hora de cerrarle el paso al influyentismo, a la corrupción y a la impunidad! Tres lacras que han dañado al país.

Mencionadas en todos los discursos pero imposible de erradicar ya en el poder.

“Es la hora de convertir la estabilidad económica en mejores ingresos para el obrero, en mejores ingresos para el campesino, para el ganadero o para el comerciante, para el empleado o para el oficinista, para el artesano o el profesionista, para el intelectual y para las maestras y los maestros de México”.

Muy buenos propósitos, pero distinta la realidad. Al menos para la mayoría.

Basta ver las jubilaciones y pensiones de retiro de la mayoría de los trabajadores para darse cuenta de la injusticia tan grande que existe. Mientras magistrados, congresistas, políticos se despachan con la cuchara grande, algunos con muy pocos años de servicio, reciben pensiones como si hubieran trabajado los años estipulados en la ley.

Pero además de la burla para otorgarle al trabajador un retiro digno, lo ignoran, le ocultan información, nadie sabe nada (las personas indicadas, por supuesto) cambian su afore pretendiendo cansar al trabajador para que se los “regale”, más bien, permita, se lo roben.

Luis Donaldo Colosio, fue asesinado el 23 de marzo de 1994 en Tijuana, Baja California, en la colonia popular, Lomas Taurinas. No podría asegurar si hubiera sido el gran presidente que México ha requerido. Lo que sí creo es que al menos lo hubiera intentado. Mentes asesinas y no solo la mano que empuñó el arma que acabó con su vida, privaron al país de un cambio que pudo haber sucedido.

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