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Columnista Invitado
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12 Enero 2019 03:50:00
El famoso brebaje Huache
Sin dudar un segundo, el huachicoleo protagoniza hoy no sólo las noticias en medios de comunicación, redes sociales, platicas de café y memes, las opiniones van desde los que defienden la estrategia del Gobierno federal diciendo que es la correcta, y los que la critican asumiendo que es ineficiente e inoperante. Lo que es una realidad es que hoy la falta de combustible es un problema para todos los ciudadanos, especialmente aquellos que radican o transitan en las entidades de Puebla, Querétaro, Guanajuato, Jalisco y Michoacán, y que hoy sufren las consecuencias del combate al crimen organizado y corrupción de funcionarios públicos dedicados a la ordeña de los ductos de Pemex.

El origen de la palabra huachicoleo, proviene de una etnia denominada los Huaches que preparaban una bebida adulterada con alcohol de caña y otros ingredientes como tuna, mezquite y maguey, posteriormente al robo de combustible se le denominó de igual manera, ya que éste una vez extraído de los ductos de Pemex, se adultera, diluyéndolo con diferentes sustancias para venderlo y obtener mejores ganancias.

Hoy en día y desde hace varios años, esta práctica significa un grave problema financiero que ha ido acabando poco a poco con la paraestatal. En teoría, este mal se combatió desde administraciones anteriores, o al menos es lo que sus extitulares han insinuado al declarar que desde entonces encomendaron a las fuerzas armadas vigilar los ductos y refinerías, lo que queda claro entonces es que, encomendar no es igual a garantía de cumplimiento y el problema no sólo siguió, si no que se agudizó, dejando entrever que servidores públicos de todos los niveles, estuvieron involucrados. Una vez más presente el mal de males: La corrupción.

Más allá de cualquier ideología partidista se encuentra el bienestar de México, y me parece que este tema debe ser examinado por todas las corrientes partidistas con total objetividad, ya que no sólo es combatir al crimen organizado y desmantelarlo, si no evitar la fuga de dinero público. Desde luego hay pros y contras en la estrategia del Ejecutivo federal. Positivo me parece la seriedad con la que se ha asumido la vigilancia que prevé cuatro mil elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Marina para que resguarden 58 instalaciones estratégicas de Pemex, por supuesto que dentro de lo malo es que el plan incluiría el monitoreo y observación de los procedimientos de reparto y abastecimiento, pero al momento el desabasto del combustible es lo que ha creado el caos, generando duras críticas a la estrategia general.

En lo particular celebro que el Gobierno haga frente con seriedad y sin simulación a este problema, como dijo Diego Fernández de Cevallos en una entrevista: “sin mezquindades debemos avalar al Gobierno en la lucha, para evitar que esto siga pasando”, me parece banal decir que el desabasto se ha dado solo en entidades de oposición, cuando sabemos que el bajío es un punto estratégico para el robo del combustible y que eso desde luego ocasionó que fuera ahí donde se presentara el principal problema de desabasto. Sin embargo, con objetividad el Gobierno debe aceptar que la economía en esta región puede verse afectada terriblemente -más aun- por el problema de escasez y deberá preparar lo antes posible una solución logística que haga frente al problema de desabasto.

Entonces ¿Cómo podremos saber en términos generales si la estrategia funciona o no? Lo principal es que después de haber gritado tanto la presencia de actos de corrupción y de servidores públicos involucrados en este delito: 1.-Se presenten denuncias y haya detenidos cuando antes.

Ya que el Gobierno dio a conocer las escandalosas cifras de las millonarias pérdidas que tenía Pemex por esta práctica, 2.- Reportes técnicos, profesionales y cifras claras donde se pueda demostrar la recuperación financiera que la estrategia logró.

3.- La desintegración de las bandas criminales para que no vuelva esta actividad.

Estos puntos me parecen cruciales para determinar si a final de cuentas la estrategia funcionó. Al tiempo.

Gerardo Abraham Aguado es miembro del PAN desde 2008, fue Asesor en el Senado de la República LXIII Legislatura. Actualmente es Diputado local en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.
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