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Verónica Marroquín
Verónica Marroquín
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12 Febrero 2017 04:15:00
El fanatismo religioso
Un problema a nivel global

Amigos queridos: esperando como cada domingo se encuentren todos gozando de salud de alma y cuerpo.

Hoy les comparto un tema muy delicado, el FANATISMO, que ha dañado a millones de personas en el mundo y otros más perdido la vida, hasta el día de hoy. Concepto de FANATISMO : apasionamiento y tenacidad desmedida en la defensa de creencias u opiniones, especialmente religiosas o políticas, así como en los deportes.

El fanatismo religioso: se identifica con un individuo de conducta ciega y obsesiva con una religión en particular, lo que le lleva a provocar actos contra personas que no creen en esta mediante una lógica inflexible.

En los siglos 16 y 17 este fanatismo religioso alcanzaba un alto grado, ya que estos simpatizantes condenaban las ciencias, al condenar éstas a la religión mediante la razón; los reyes acusados de superficiales y materialistas llevaban una vida de placeres y a los estudiosos de los astros se les acusaba de servidores de satanás.

El fanatismo tiene un principio en parte compartido con la fe, según el cual quien piensa diferente se convierte en adversario o enemigo.

En las religiones más influyentes y expandidas mundialmente se han podido ver actos de fanatismo desde la decadencia del imperio romano, por el cual los cristianos quemaron libros y estatuas por inmorales y fulminaron avances en literatura y arte. Por ejemplo, las cruzadas fueron actos fanáticos e imperialistas que profundizaron en la disputa centenaria entre musulmanes y cristianos. Combatiendo ambos en nombre de DIOS durante la Edad Media.

Otros actos contemporáneos a éstas eran la santa inquisición, herramientas de supresión de la herejía. Algunos actos fanáticos se han podido ver bajo acciones de grupos de la religión islámica, como los atentados del 11 septiembre de 2011, cómo olvidarlo. Cometiendo daños hacia otros ciudadanos que difieren de sus creencias.

Llegar a morir con tal de deshacerse de otros que no profesan su religión y creencias. Autómatas. Ahora mismo cuánta matanza de católicos en la india. Pero aquí mismo cuántas personas están muertas en vida por el fanatismo que hay en sus mentes.

Generalmente se clasifica al fanático como una persona ignorante e ingenua, con un razonamiento apenas suficiente para justificar y defender sus creencias mediante la agresión o juzgando a los demás como herejes.

Psicológicamente el fanático presenta cuadros de monomanías y comportamientos obsesivos sin lugar a discusión, amparándose en la veracidad inquebrantable de una sola verdad, los comportamientos repetitivos se convierten en sus formas de vida; alabanzas, horarios de asistencias a congregaciones para repetir los mismos comportamientos dejando de lado la singularidad humana (cada persona es como es).

Este comportamiento obsesivo llega a cambiar sus vidas y la de sus familias, haciendo más complicado el tratamiento clínico-terapéutico por su renuencia a aceptar nuevos caminos que le conduzcan a otra realidad lejos de todo apego a congregaciones.

El fanático no acepta consejos ni modificaciones, lo cual hace extremadamente difícil su evolución y cambio de mentalidad. Esta mentalidad puede además haber sido reflejo de un núcleo social en el que se ha exaltado el deseo de suprimir a los que se oponen a sus creencias y modo de ver la vida.

Tienen una conciencia desmedida de su propia grandeza: el fanático se identifica con la causa que defiende, estos se alimentan del celo inquisitorial y actúa como fiscal o juez de la verdad.

El fanatismo religioso concretamente es la incapacidad para admitir el mundo en su diversidad de creencias, gustos, culturas, educación, demás conocimientos y para aprender de los otros, generando una sociedad anclada en un tiempo y una forma fija de ver las cosas.

Se va encerrando y privando de la alegría de la vida misma, orillando a su familia a esa patología. Se va encerrando, ensimismando al grado de dejar de lado toda acción que no vaya con sus ideas y arrastra a su familia.

Se opone al movimiento que conduce a la realidad y por tanto no se puede ver cambios en ella, lo que no da posibilidad para el desarrollo de la vida y el descubrimiento de nuevas ideas, de nuevos paradigmas.

Hay que ser muy sutiles para poder ayudarlos terapéuticamente, lo interesante será remitirlos a terapia, hacerlos concsientes de que todo tiene que tener un equilibrio…

“Ni tanto que queme al santo ni tanto que no lo alumbre”.

Su amiga Vero, un abrazo fraternal, hasta la próxima amigos, ¡bendiciones!

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