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Enrique Martínez y Morales
Enrique Martínez y Morales
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Enrique Martínez y Morales Presidente del Colegio de Economistas de Coahuila, A.C. e-mail: [email protected] Twitter: @enriquemym

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22 Mayo 2018 04:09:00
¿El fin del penny?
Un restaurante neoyorquino ha cobrado gran fama internacional no por la calidad de sus platillos, que debe ser excepcional, sino por el diseño del inmueble, principalmente el material utilizado en la construcción del piso: dinero.

Es The Standard Grill, cuyo piso está hecho de “pennies” (un centavo de dólar). Lo más lógico es pensar en una excentricidad o un truco publicitario para atraer clientela. Pero los números demuestran fundamentadas razones económicas detrás de esa, en apariencia, extravagancia.

Para hacer con pennies un metro cuadrado de piso se requieren en total 27 dólares, costo inferior a si se emplearan azulejo vidriado, mármol, granito o, incluso, algunos tipos de porcelanatos. ¡Increíble, pero demostrable!

Hasta 1982, el centavo estaba fabricado básicamente de cobre. Variaba el porcentaje de ese metal dependiendo del año de acuñación, pero en ningún momento fue menor a 95 por ciento. A finales de la década de los 70, el precio del cobre comenzó a aumentar. Para contrarrestar el efecto, invirtieron la aleación: 97.5 de zinc y 2.5% cobre.

Las escuelas de Economía lo enseñan: para que el dinero valga como tal, el valor del metal donde se acuña debe ser menor al de su denominación. Por ejemplo, si en los pennies siguiera predominando el cobre, por el valor actual del metal no habría ninguno en circulación.

Veámoslo con más claridad: 400 centavos (cuatro dólares) pesan un kilo. Y si un kilo de cobre vale ya 6 dólares, ¿habría quien se resistiera a venderlos a un comprador de metales?

Las hiperinflaciones alimentan este fenómeno. Sucedió en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial. La cotización de sus billetes llegó a ser tan baja que resultaba más rentable utilizarlos para alimentar el fuego que para comprar leña.

Si bien a EU no lo sacuden altos incrementos en sus precios, la inflación acumulada en los más de dos siglos de vida del penny ha afectado a tal grado su valor que 80% de los norteamericanos asegura no vale siquiera el esfuerzo recoger uno tirado en la calle.

Lo que no nos enseñan en esas clases es que no solamente el precio de los materiales de impresión de la moneda debe ser inferior al valor nominativo del dinero, sino también el precio de aquellos en los que pudiese actuar como sustituto. The Standard Grill no utilizó los centavos por su material en sí, sino por ser una opción de piso más barata.

Utilizar el dinero para fines distintos al ahorro y el intercambio comercial puede ser grave para el sistema monetario de una economía. Quizá es momento de que EU retire de la circulación al penny y le dé reposo eterno, después de 225 años de existencia.
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