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Carlos Oswaldo Orta
Carlos Oswaldo Orta
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25 Octubre 2016 03:30:00
El futuro de la ‘Estrella Solitaria’
Los Cowboys de Dallas tienen hoy, el mejor récord de la Conferencia Nacional, en un año que parecía de reconstrucción, con dos novatos en el control de la ofensiva y un head coach que se jugaba su última carta.

El prematuro éxito de los Cowboys tiene nombre y apellido y por más que duela a muchos es el que sus fanáticos han aprendido a odiar poco a poco: Jerry Jones.

El dueño de la franquicia más popular de Norteamérica se ha empeñado en ser el centro de atención desde que en los 90’s despidió a Jimmy Johnson después de que ganara dos Super Bowls y desde hace 21 años ha condenado a uno de los equipos más populares de la NFL a la mediocridad.

Jones es uno de esos personajes que se odian o se aman, que goza de construir palacios y gastar millones en contratos de jugadores promedio y que ha dejado ir a entrenadores legendarios (sumen a la lista a Tom Landry y Bill Parcells) al no poder manejarlos a su antojo, pero que de pronto toma buenas decisiones.

Hace algunos años, Jones comenzó a involucrarse en las operaciones deportivas de su equipo y el sentimiento general fue de rechazo.

El texano representa al clásico magnate que quiere controlar toda su empresa, y al ser novato en la mayoría de las funciones de una organización deportiva, a este nivel, los orilla al fracaso.

Pero si el análisis que se hace de su labor de los últimos años es objetivo, las cosas que ha ido haciendo por el equipo cinco veces ganador del Trofeo Lombardi han tenido más sentido del que muchos quieren aceptar.

Jerry Jones comenzó a ser la cabeza, asesorado por expertos y miembros de su equipo, de las selecciones del Draft desde hace algunos años y contrario a lo que muchos esperaban no ha hecho selecciones sin sentido o para acaparar los encabezados de periódicos.

Por el contrario, los jugadores elegidos en los últimos drafts han llegado a formar la mejor línea ofensiva de la NFL con nombres como el centro Travis Frederick, el guardia Zack Martin.

Esa misma línea ofensiva, la que hizo a Demarco Murray el mejor corredor de la liga y lo volvió millonario, ahora abre huecos para el novato Ezekiel Elliott y protege casi a la perfección a Dak Prescott, la nueva joya de la corona, una selección de cuarta ronda de una universidad no tan grande que nadie veía como prospecto a titular. La paciencia con Jason Garrett también le ha pagado dividendos, a pesar de las críticas.

El hombre que pagó 40 mi-llones de dólares por una pantalla gigante en medio de su estadio no es un genio deportivo, pero hizo lo que muchos otros dueños deberían, asumió control pero dejó a los más informados en el tema encaminar las decisiones.

Muestra clara fue el hecho de dejar pasar a Johnny Manziel en el draft de 2014, aun con la tentación de vender millones de jerseys y souvenirs a costa del joven que al final resultó un completo fracaso.

TERCERA Y LARGO

Claro, Jones no es perfecto y hace poco tuvo un flashback a su viejo yo, al aseverar que Tony Romo volvería de su lesión como titular. Afortunadamente para los fanáticos, alguien lo asesoró de la mejor manera y antes de la semana de descanso de Dallas se dio a conocer que Prescott seguirá en los controles.

El futuro de Dallas luce promisorio y sólo errores en la administración o pleitos internos podrían afectar, algo que equipos como los 49ers de San Francisco conocen de primera mano.
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