×
Cristina Orozco
Cristina Orozco
ver +

" Comentar Imprimir
04 Marzo 2017 04:08:00
El gran simulacro
El simulacro de elección interna del pasado domingo para elegir candidato a la Gubernatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Coahuila exhibió de una sola pieza a quienes se apropiaron de las instituciones públicas para seguir en el poder cueste lo que cueste. Están dispuestos a poner en marcha todo tipo de artimañas con tal de no soltar el Gobierno que han detentado los últimos 11 años. 

¿Qué significa que los Moreira y la camarilla de incondicionales pierdan las elecciones el próximo 4 de junio? Significa que el próximo gobernador no emanado del PRI destape la caja de Pandora que anida a las empresas fantasma y a los nuevos ricos del régimen; los “encargados’” de las instituciones de investigar los desvíos le hacen al tío Lolo, con la esperanza de que el tiempo y el piadoso olvido se encarguen de que prescriban los delitos.

Si pierden las elecciones el 4 de junio, el gobernador que llegue irá con todo para aclarar a dónde fueron a parar los 36 mil millones de pesos de la deuda. Es del dominio público que una buena parte está en bancos texanos y en países caribeños; aunque en este sexenio declaren hasta el hartazgo que todo el dinero de la deuda sí entró al tesoro de Coahuila.

Si pierde las elecciones del 4 de junio la camarilla que hoy detenta el poder quedará en la banqueta como cualquier simple ciudadano, sin vehículos oficiales, sin choferes, sin sirvientas pagadas con cargo al erario, no volverán a rentar aviones privados a nuestra cuenta, pagarán su gasolina, sus aparatos y cuentas de iPhone 7, iPad e internet. Dejarán de utilizar los servicios de mensajería oficiales y a las secretarias para asuntos personales.

El poder les sirve para utilizar el dinero, a las personas y los bienes públicos como si fueran de su propiedad.

En el PRI aceitan la vieja maquinaria para aprovecharse de la gente necesitada, van a las colonias de la periferia y regalan pintura, despensas, promesas, pitos y flautas. Para eso no escatiman esfuerzos para tratar de engañar con sus cuentas alegres de que miles han optado por el candidato Riquelme. Nada más falso. Se han aprovechado de la burocracia y de la ignorancia de los más necesitados para tratar de posicionar al candidato de paja, bautizado así por don Armando Fuentes Aguirre “Catón”. 

La gran simulación contó con la participación de los legisladores que habían anunciado que irían con todo por la candidatura, pero al final se alinearon con el gran hermano para rendir honores; los nombres no vale la pena mencionarlos, el triste papel que hicieron está publicado en los periódicos. Fueron comparsas del gran simulacro y ni qué decir de la central obrera que empujaba la candidatura del palero llamado Jesús Berino. 

Qué gran metida de pata la de Verónica Martínez, todavía usufructuaria de la dirigencia de ese partido al anunciar a través de las redes sociales, en un reporte de las 16 horas del domingo, la participación de 375 mil 124 militantes; previo a este anuncio, declaró a los medios de comunicación que se imprimieron 400 mil boletas; posteriormente, por la noche, ese remedo de dirigente nacional mejor conocido como “El Clavillazo” dijo que la participación se acercaba a los 500 mil electores. Ni ellos mismos se pusieron de acuerdo para tratar de vender el engaño al ciudadano con sus cifras alegres. A mitad de semana salieron con la vacilada de que no fueron 500, sino 600 mil boletas. De ese tamaño es el ridículo.

¿Cuántos votos obtuvo el elegido del gobernador para ser el candidato del PRI, Miguel Riquelme, el pasado domingo? Sólo ellos lo saben. Y esa cifra les está comiendo las uñas. Saben bien que los votos duros que obtuvieron no son suficientes en un padrón de más de 2 millones 76 mil 91 votantes.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2