×
Columnista Invitado
Columnista Invitado
ver +

" Comentar Imprimir
02 Septiembre 2018 04:00:00
El INE, el IEC y sus consejeros
Por Gerardo Blanco

La década de los 90 se caracterizó por la batalla que, en la arena política, emprendió la sociedad con el fin de construir autoridades electorales confiables. Los fantasmas de la elección presidencial de 1988 obligaron al Gobierno priista a conciliar un reforma política que, como eje fundamental, extirpara la responsabilidad de organizar las elecciones al Poder Ejecutivo para traspasarla a organismos electorales autónomos, independientes e imparciales.

El primer paso se dio en 1990 con la creación del Instituto Federal Electoral (IFE), otorgándole personalidad jurídica y patrimonio propio, pero en cuya integración todavía participaba el secretario de Gobernación. Posteriormente, en 1994 se “ciudadanizó” el Consejo General del IFE al integrarse por consejeros ciudadanos. Pero fue hasta 1996 cuando se logró su total independencia, dotándolo de plena autonomía frente a los tres poderes convencionales y, por fin, suprimiendo la participación del secretario de Gobernación.

Con este gradualismo de reformas se conquistó que las instituciones encargadas de organizar y vigilar las elecciones fueran encabezadas e integradas por ciudadanos independientes de los poderes públicos y fácticos, con el objetivo de que sus decisiones fueran imparciales y se celebraran elecciones en condiciones de equidad para todos los competidores.

La misma dinámica se empezó a fraguar en las entidades federativas, donde se construyeron órganos electorales autónomos de los poderes estatales, conformados de manera colegiada por ciudadanos de reconocida trayectoria, elegidos por los órganos legislativos de los estados.

La reforma político-electoral de 2014, entre muchas otras cosas, le otorgó al Instituto Nacional Electoral (INE) la facultad de nombrar a los consejeros electorales de las entidades federativas, quitándole dicha atribución, como ya se dijo, a los congresos locales.

Por tal motivo, el pasado mes de julio el INE aprobó la convocatoria para designar las tres vacantes que, a partir de octubre de este año, quedarán en el Instituto Electoral de Coahuila (IEC). En consecuencia, el día de ayer los 138 aspirantes que atendieron la referida convocatoria cumplieron con una primera etapa de evaluación consistente en un examen de conocimientos en cuestiones electorales. De ahí saldrán los mejores 24 aspirantes calificados (12 mujeres y 12 hombres), quienes posteriormente presentarán un ensayo presencial. Aquellos que lo acrediten pasarán a la última etapa correspondiente a una entrevista con evaluación curricular.

La duda es: ¿Qué perfil deben tener las y los consejeros electorales? Al respecto, se pueden identificar claramente dos posturas. Por una lado, hay quienes afirman que deben ser ciudadanos destacados que, independientemente de su conocimiento en la materia, garanticen la probidad en el ejercicio del cargo; por el otro, se inclinan por los ciudadanos profesionalizados y especializados en la materia electoral, que garanticen un conocimiento técnico respecto al funcionamiento de las autoridades electorales y al contenido, interpretación y aplicación de las normas de la materia.

Debo decir que el procedimiento de designación de consejeros (examen, ensayo, entrevista) beneficia ampliamente a este último sector de ciudadanos; incluso, en las designaciones que el INE ha hecho (desde el 2014 a la fecha) en los 32 órganos electorales de los estados, predominan los perfiles especializados. Esta tendencia se actualiza en el caso de Coahuila, donde cuatro de las y los siete consejeros en funciones trabajaron previamente en tareas relacionadas con la materia electoral.

El INE enfrenta una gran responsabilidad. Seguramente sus propios consejeros tendrán intereses políticos en las designaciones, habrá presiones de los partidos políticos, Gobierno federal y Gobierno local para posicionar a sus aspirantes predilectos, y hasta las y los consejeros del IEC intentarán impulsar a sus asesores y consentidos.

Por el bien de los coahuilenses, es de trascendental importancia que el Instituto Nacional Electoral designe los tres mejores perfiles para desempeñar el cargo de consejero electoral. El IEC necesita ciudadanos con talente democrático, profesionales, independientes y que actúen con la responsabilidad social que requiere la importante tarea de organizar y vigilar las elecciones, y de paso que ayuden a la autoridad electoral a recuperar la confianza perdida de la sociedad coahuilense. Hay que estar atentos.
Imprimir
COMENTARIOS



5 6 7 8 9 0 1 2