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Guadalupe Loaeza
Guadalupe Loaeza
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24 Marzo 2017 04:00:00
El jersey de Tom
A fines de febrero el embajador británico en México, Duncan Taylor, organizó una cena para recibir al Consejo Británico. Una vez que se fueron los invitados (entre 300 personas más el personal, músicos, meseros y guardias de seguridad) la esposa del embajador, Marie Beatrice Taylor, se percató de que faltaban varios objetos de una colección muy importante de la Embajada. Los ladrones se llevaron una moneda con incrustaciones de Nicolás Segundo, otra de Alejandro Segundo, un tazón Paul Revere con valor superior a los 125 mil pesos y una pluma conmemorativa Mont Blanc. Ignoramos si la Procuraduría ya dio con los responsables. Hasta la fecha seguramente los embajadores se preguntan: ¿quién, quién pudo haber robado las piezas de dicha colección? ¿Uno de los meseros? ¿Un diplomático extranjero? O, ¿uno de los invitados mexicanos?

Unas semanas antes nos enteramos de otro robo igualmente excéntrico, la desaparición del jersey de Tom Brady, el quarterback de los Patriotas de Nueva Inglaterra, después del Super Bowl 51. Cuando Tom se dio cuenta de que su jersey con el número 12 no estaba en su maletín, empezó a preocuparse y fue a quejarse con Robert Kraft, dueño de los Patriotas y muy amigo de Trump. Al otro día, el 6 de febrero, durante la conferencia de prensa en la que recibió su premio al Jugador Más Valioso, Brady confirmó el robo y presentó reporte del hurto. ¿Quién pudo haber osado sustraer el jersey todo sudadito de Tom? ¿Otro jugador? ¿Un entrenador? ¿Un jugador muy enojado de los Halcones de Atlanta? ¿Una fan fetichista de Tom? ¡No! ¡¡¡Un mexicano!!! Mauricio Ortega, exdirector del diario La Prensa, quien días después de que se descubriera su responsabilidad renunció a su puesto. Fue la Policía de Houston quien descubrió el video del estadio NRG, donde se llevó a cabo el partido, y ubicó a Ortega muy quitado de la pena mientras atravesaba las puertas del locker room, con su credencial colgada al cuello, para acercarse hasta el maletín de Tom para sacar el jersey valuado en medio millón de dólares. Se dice que Ortega ya sabía lo que costaba y que ya tenía una persona interesada en comprarlo.

El que también estaba sumamente molesto con la desaparición de la camiseta era Kraft. Seguramente el propietario del equipo triunfador ya había hablado con su amigo Trump para quejarse de los mexicanos y decirle furioso: “¡es como si se hubieran robado un Picasso!”. Para entonces la división de agentes especiales de Texas, conocidos como los Rangers de Texas, ya se habían unido a la Policía de Houston y al FBI para buscar el jersey.

El más cool de todos era el mismo Tom Brady. El 22 de febrero publicó, con un gran sentido del humor, en Instagram un pizarrón con los posibles sospechosos, allí estaban los nombres de Julian Edelman y Lady Gaga; entre ellos no aparecía ningún nombre mexicano.

Finalmente, un mes y medio después del Súper Domingo en que ganara Nueva Inglaterra 34-28 sobre Atlanta, la NFL publicó un comunicado en el que confirmaba que ya se había encontrado el jersey de Brady en México. No sólo había encontrado ese, sino ¡¡¡dos!!! El que Tom había usado durante el Súper Tazón 49, edición en la que Nueva Inglaterra se había impuesto a Seattle. ¿Un par de jerseys de Tom, robados por un mexicano? Oh, my God!, ¡cuánta afición al deporte! ¡Cuánta habilidad para robar! Y ¡cuánta visión respecto al valor de las prendas! Entonces, entre las dos prendas, ¿Mauricio tenía un millón de dólares? Muchos más. ¿Por qué? Porque también se había robado el casco y los zapatos de Von Miller, de los Broncos y el jugador más valioso del Súper Tazón 50. Tenemos entendido que el casco lo tenía su hija Karla. En su página de Facebook, aparece vestida con una camiseta de su equipo favorito de los 49 de San Francisco.

No fue sino hasta el 20 de marzo, cuando el reportero de Fox Sports Jay Glazer confirmó que el FBI y el departamento de seguridad de la NFL habían finalmente encontrado el jersey de Tom en la casa de Ortega en el fraccionamiento Condado de Sayavedra, en Atizapán de Zaragoza, Estado de México.

Por último, suplicamos encarecidamente al FBI y al departamento de seguridad de la NFL que localicen tanto a los ladrones de los objetos robados en la Embajada de Inglaterra, como a Javier y a Karime de Duarte (dueña de un millón de jerseys, pagados con el erario de Veracruz). Estoy segura que ellos sí los encontrarían.
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