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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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20 Febrero 2018 04:00:00
El lenguaje del suicida
La semana anterior Cristian Ramírez Pillado, de 20 años, ató a su cuello el extremo de la cinta de uno de sus zapatos, el otro extremo a un árbol de mezquite y se dejó caer. Antes de él, en pleno 14 de febrero, que debe ser día de amistad y (con suerte) de amor, Ramón Enrique Juárez, de 20 años, se colgó en su habitación, atando la cuerda a una varilla que ahí estaba, mostrando cómo estaba lastimada su capacidad de amarse a sí mismo. Dos entre los muchos de este año, que amenaza con romper el récord.

¿Es posible predecir el acto suicida, antes de que este sea irreversible? Tal vez sea la pregunta fundamental para establecer una política pública verdaderamente efectiva contra este acto destructivo que amenaza con convertirse en una pandemia (mundial, no crea que somos únicos en eso) y la clave del suicidio parece ser su elemento precipitante: la depresión.

Y permítame decirle que la depresión parece ser parte de la condición humana, presente en toda su historia, aun cuando en estos tiempos hemos podido determinar sus manifestaciones con mayor precisión. Sepa usted que la Organización Mundial de la Salud estima que más de 300 millones de personas en todo el mundo viven con depresión, un aumento de más de 18% desde 2005, por lo que es necesario tener más herramientas disponibles para detectar el trastorno, mejorar la salud y prevenir esos eventos trágicos llamados suicidios.

Una línea de investigación para la detección efectiva del intento suicida está en el lenguaje, en la forma en que las personas se expresan por escrito y verbalmente. La tecnología computacional está ayudando en conseguir una imagen completa de la relación que se establece entre lenguaje-depresión-suicidio y el avance es significativo.

El científico de la University of Reading, Mohammed Al-Mosaiwi, acaba de publicar un artículo en el que ofrece hallazgos sobre las diferencias claras y consistentes en el lenguaje entre aquellas personas con y sin síntomas de depresión. Este artículo, publicado en The Clinical Psychological Science, titulado People with Depression use Language Differently – here’s how to Spot it, en febrero de 2018, ha presentado una serie de palabras que pueden ayudar a predecir con precisión si alguien sufre depresión a partir del cálculo de la prevalencia porcentual de palabras y clases de palabras, la diversidad léxica, la longitud promedio de las oraciones, los patrones gramaticales y muchas otras métricas.

Aquellos con síntomas de depresión usan una cantidad excesiva de palabras que transmiten emociones negativas, específicamente adjetivos y adverbios negativos, como “solitario”, “triste” o “miserable”, pero encontraron también que a mayor depresión aumenta significativamente el uso de pronombres en primera persona del singular, como “yo”, “mi”, “me” y “yo mismo”, y significativamente menos pronombres de segunda y tercera persona, como “tú”, “ellos” o “ella”. Este patrón de uso de pronombres sugiere que las personas con depresión están más enfocadas en sí mismas y menos conectadas con los demás.

La investigación informa que los pronombres son en realidad más confiables para identificar la depresión que las palabras con emociones negativas.

Otras características, como la rumiación (ese darle vueltas una y otra vez a los problemas que hace a cualquiera más vulnerable a la ansiedad) y el aislamiento social son características comunes de la depresión.

También se encontró que las personas con depresión tendrán una visión del mundo maniqueísta, en sólo dos extremos y que esto se manifestaría en su estilo de lenguaje, es decir, que la prevalencia de palabras absolutistas (como “siempre”, “nada” o “completamente”), es aproximadamente 50% mayor en los foros de ansiedad y depresión, y aproximadamente un 80% mayor para los foros de ideación suicida.

A partir de esta investigación, otras se han puesto en marcha para identificar con precisión subcategorías cada vez más específicas de problemas de salud mental, como el perfeccionismo, los problemas de autoestima y la ansiedad social.

La ciencia está avanzando en la prevención de esa pandemia suicida, pero parece que en nuestro país nos quedamos con las acciones tradicionales de efectividad más que limitada, como cursos, líneas telefónicas que nadie atiende y declaraciones de acción que poco sirven, en lugar de dedicar presupuesto a la investigación local que adapte instrumentos diagnósticos efectivos a nuestra población, para así dar una guerra realmente firme contra el suicidio.
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