×
Ricardo Torres
Ricardo Torres
ver +

" Comentar Imprimir
01 Julio 2016 04:00:03
El maltratado Presidente
El Presidente de nuestra nación, Enrique Peña Nieto, viajó el pasado 26 de junio a Canadá atendiendo la invitación del gobernador general de ese país, David Lloyd Johnston, y de su Primer Ministro, Justin Trudeau, para participar en la VIII Cumbre de Líderes de América del Norte. Dicha visita fue la primera que el Mandatario mexicano realizó a ese país. El Presidente, entre otras actividades, sostuvo una reunión privada con el primer ministro Trudeau para renovar la relación bilateral.

Durante la visita de Estado a Canadá y la Cumbre de Líderes de América del Norte, llamada también la Cumbre de los “Tres Amigos”, el Presidente de México, protagonizó algunos momentos bastante incómodos.

De entrada, y como quien se prepara para participar en una justa deportiva, Peña Nieto inició los trabajos diplomáticos con una invitación al primer ministro de Canadá a que lo acompañara a correr durante la mañana, el ministro canadiense aceptó de buena gana como muestra de su voluntad para seguirle la corriente.

Ya en acción y “aprovechando” la prensa en Canadá, el 28 de junio, Peña Nieto desde allá, pidió a los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no afectar a la población en general con sus protestas y bloqueos, en contra de la reforma educativa, aseguró que su Gobierno no caerá en ninguna provocación, esto a pesar de que días antes el mismo ordenara un desalojo de maestros en Nochixtlán, Oaxaca, lo que provocó un enfrentamiento en el que murieron nueve personas.

Al día siguiente, al momento de tomarse la foto oficial de la mencionada Cumbre, nuestro despistado Presidente provocó una pequeña confusión o titubeo, que terminó con un extraño juego de manos entre los mandatarios. Luego, cuando ya se habían tomado la foto, Peña comenzó a bajar de la plataforma, para luego percatarse de que Trudeau y Obama regresaron para comentar algo sobre el paisaje, por lo que no dudó en regresar por la escalera para estar cerca de ellos, lo que poco les importó a estos, ya que no dudaron en ignorar al mexicano, que se deshacía por intervenir en la charla.

Por último, en conferencia de prensa el 29 de junio para cerrar con broche de oro, Peña Nieto en su discurso alertó sobre “actores y liderazgos políticos que asumen posiciones populistas, pretendiendo eliminar o destruir lo que se ha construido, lo que ha tomado décadas construir, para revertir problemas del pasado”. Los líderes que recurren al populismo y la demagogia, continuó, venden soluciones fáciles a los problemas del mundo, pero no es tan sencillo.

En franca bofetada, el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no dudó en desestimar y confrontar lo dicho por el de México, advirtiéndole que hay que ser cuidadosos al usar el término de “populismo” o “populista”, porque en muchos casos no se utiliza de forma adecuada. Obama mencionó que él buscó ser presidente y ha trabajado ya como mandatario para procurar el bien de los ciudadanos, y que todos los niños de su país tengan las mismas oportunidades que él tuvo, para concluir diciendo que él mismo se considera populista.

Las ocurrencias y desatinos por parte del Presidente pudieran ser hasta divertidas, si no fuera porque sabemos que el nerviosismo y falta de propiedad en la conducta de nuestro representante deviene, sin duda, de la carga de culpa que el personaje arrastra y que lo imposibilita a sentirse orgulloso con su trabajo, de igual forma, debemos comprender que la poca atención y respeto que los otros mandatarios le profesan tampoco son un descuido, sino que es el producto de la conducta del Gobierno mexicano para atender las exigencias que en materia de derechos humanos demanda la comunidad internacional.

Los mexicanos no debemos indignarnos con el trato que recibe nuestro Mandatario en tierras extranjeras, ya que es el producto de las políticas que este ha implementado y que nos mantiene en una franca decadencia y constante sufrimiento, de lo cual los gobiernos del mundo se han percatado y no dudan en reprocharle con sus desprecios, tal como sucedió con el extinto presidente Hugo Chávez, ofendido por un rey y el “comes y te vas” sufrido por el expresidente cubano Fidel Castro.
Imprimir
COMENTARIOS



top-add