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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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08 Septiembre 2018 04:10:00
El martirio de Martí
Cualquier cosa que haya intentado probar Martí Batres en el Senado durante la sesión del pasado martes seguro no le salió como esperaba. Porque el desastre que fue la primera sesión de la LXIV Legislatura del Senado de la República, que se estrenó con la “doble votación” de un asunto tan simple como una solicitud de licencia de un senador, terminó convertido en una pifia y un procedimiento con visos de violaciones constitucionales para los nuevos senadores, y en un escándalo político mayor para el partido Morena, que rebotó tan alto que llegó hasta el Presidente electo.

AndrésManuel López Obrador tuvo que salir a dar explicaciones sobre lo sucedido en el Senado porque la doble votación para licenciar a Manuel Velasco y permitirle que fuera a terminar su polémica “gubernatura interina” elevó no sólo el costo de la alianza ya evidente entre Morena y el PVEM, sino que además puso en entredicho la palabra del futuro Presidente, que había ofrecido “respeto a la autonomía del Congreso y a la división de poderes”, algo que tuvo que salir a reiterar, mientras se deslindaba del entuerto senatorial, con reminiscencias al presidencialismo priista: “la línea es que no hay línea”, dijo para negar que él haya pedido a los senadores de Morena aprobar la solicitud de licencia del gobernador Velasco.

Esdifícil pensar que lo del presidente del Senado fue impericia o ignorancia. Un político con la experiencia de Martí, forjado en las intensas luchas ceuístas de la UNAM, que ha sido dos veces diputado, tanto federal como local, secretario de Desarrollo Social en la CDMX y dirigente capitalino de su partido, difícilmente pudo cometer un error tan obvio en un tema en donde debió saber que ya había un acuerdo de la Junta de Coordinación Política, impulsado por el coordinador de su partido, Ricardo Monreal, y apoyado por el resto de las fracciones, salvo el PAN que ofreció abstenerse, para aprobarle la controvertida licencia a Velasco Coello.

¿Por qué, entonces, a sabiendas de que iba contra lo que ya había acordado su coordinador, mandó a una votación en la que la mayoría de senadores de Morena que estaban presentes en el salón de sesiones en ese momento se fueron en contra de lo que había promovido su propio partido? La explicación que ayer dio el propio Batres, que tuvo que salir a hablar junto a Monreal, fue que en la primera votación del martes, que él condujo “había muchos senadores que estaban en la conferencia de prensa de la Junta de Coordinación Política, entonces no se puso atención al punto. Es más, el propio proponente (Monreal) no estaba, el solicitante (Velasco) no estaba, creo que habría que considerar que no se pudo discutir bien en la primera ocasión, no obstante, el pleno tomó una resolución en ese momento”, explicó Martí.

¿Quién no puso atención, él? ¿O más bien sí la puso y creyó que era el momento de ganarle una primera batalla a su coordinador, Monreal?

Se enojó “ya sabes quien”. Si el error de Martí no fue involuntario y si se trató de una forma de medir fuerzas con Ricardo Monreal, a quien le había disputado la coordinación parlamentaria, el resultado fue igual de desastroso no sólo para quien presidía el pleno senatorial en su primer sesión, sino para su partido y hasta para el gobierno electo.

Al interior de Morena, incluso políticos cercanos a Martí Batres, han cuestionado lo que sucedió como un error del presidente del Senado. “Se equivocó Martí; no era el momento ni la forma de mostrar fuerza, le provocó un problema mayor al partido y al presidente”, dijo un militante morenista. Y es que las versiones adentro del nuevo partido gobernante afirman que el asunto causó la molestia de López Obrador que terminó involucrado y cuestionado en algo que no le competía directamente y que recaía en el ámbito estricto del Poder Legislativo.

Ni hablar, al experimentado Martí le ganaron las ansias y mostró los dientes demasiado pronto. Hoy tiene que recular y, aunque con dignidad reconoce el error, las consecuencias de su acelere dejaron costos muy altos para el Senado, para Morena y hasta para la imagen del presidente electo, que tuvo que asumir el costo ante la opinión pública, pero sobre todo ante seguidores y simpatizantes que, aunque se dijeron aún firmes en “la esperanza” del cambio prometido, vieron en el episodio de la licenciosa licencia de Velasco un “golpe” a la nombrada Cuarta Transformación.

Ahora sí que, parafraseando al ilustre José Martí –de quien le pusieron el nombre al actual presidente del Senado– valdría la pena recordarle a Batres aquello de que “para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos”.
Guardan loscuchillosen el PAN. Bajo la convicción de que no debe derramarse más sangre en el PAN, los dos principales grupos que se disputan la dirigencia nacional prefirieron llegar a un acuerdo y guardar los cuchillos para otra ocasión y de esa forma postular al michoacano Marko Cortés como candidato a la presidencia y a Héctor Larios a la Secretaría General.

El grupo de gobernadores del GOAN (Aguascalientes, Baja California Sur, Durango, Puebla, Querétaro, Quintana Roo y Yucatán), que apoyaban a la formula Héctor Larios- Rafael Moreno Valle, finalmente aceptaron respaldar a Marko, y si Larios no acepta la Secretaría General, propondrán a algún otro panista en las próximas horas.

El “acuerdo de unidad” pasa por revertir el autodedazo de Damián Zepeda en la coordinación de los senadores del PAN, que provocó rechazo generalizado en el panismo de todo el país y ocasionó la radicalización del GOAN. El poblano Rafael Moreno Valle sería nombrado coordinador y Damián sería compensado con la vicepresidencia de la Mesa Directiva, a menos que no acepte.

Lospromotoresdel acuerdo estiman que con esto en el PAN no habrá guerra sino paz, porque si Marko Cortés va con el apoyo de los gobernadores del GOAN, más los gobernadores de Guanajuato, Baja California y Veracruz, además de los principales liderazgos que ya traía el michoacano, el panismo se perfila para consolidarse como una fuerza de oposición frente el abultado poder que concentran Andrés Manuel López Obrador y Morena.
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