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Columnista Invitado
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30 Noviembre 2017 04:00:00
El México que todos queremos



Ya sea José Antonio Meade, Andrés Manuel López Obrador, quien resulte candidato del Frente Ciudadano por México o bien uno de los tantos independientes, la conquista del máximo sillón del poder no será esta vez nada fácil.

Debemos tomar en cuenta varias aristas internas y externas, el ciclo actual y las variables endógenas y exógenas que están pesando en el ánimo de los potenciales electores.

Primero que nada, los Millennials, cada sexenio se suman más nuevos jóvenes votantes pertenecientes a esa peculiar generación que está alterando el orden acostumbrado de las cosas.

Estos muchachos y muchachas, a diferencia de sus padres y de sus abuelos, no le temen al cambio, no quieren repetir la vida estresada padecida por sus padres que viven hipotecados, endeudados y pagando en “cómodas mensualidades” desde la primera hasta la última letra del alfabeto.

Tampoco quieren la de sus abuelos que sacrificaron libertad para no padecer miseria y que dejaron de exigir democracia para ajustarse el cinturón ante lo que hubiera al alcance.

Los Millennials no están casados con una ideología política per se, no son ni rojos a morir ni blancos a rabiar, más bien tienden peligrosamente a la apatía y por eso todavía es más difícil seducirlos electoralmente hablando.

Así es que las próximas-inminentes campañas electorales deben contener un lenguaje fresco dejando atrás la misma absurda retórica de siempre saturada de promesas francamente incumplibles.

Deben tener un contenido práctico, el know how clarificador de cómo proponen el rumbo para el país en el próximo sexenio, esos jóvenes milénicos que ahora han alcanzado la mayoría de edad (y pueden votar) saben bien que, durante el próximo sexenio, habrán salido de la universidad o de la escuela técnica y demandarán condiciones de empleo.

Muchos de ellos, inclusive, ya están trabajando y quizá lo hagan con contratos temporales adquiriendo sus primeras experiencias laborales, a ellos hay que darles certezas.

No basta con la ristra de promesas, ellos no creen en la varita mágica, son prácticos: Si no se les llega al cerebro con un programa creíble, simplemente no votarán.

¿Qué mensaje les dará Meade o López Obrador en campaña? ¿Cómo convencerles de que no verán pasar ante sus ojos, otros seis años repetitivos de más de lo mismo?


A COLACIÓN
A los factores internos de toda la vida: pobreza en más de la mitad de la población, inequidad, desigualdad social, creciente población en la economía informal sin prestaciones ni ahorro para el retiro; problemas con el peso de la deuda interna dentro del PIB, volatilidad en la moneda considerada como emergente en el exterior más las implicaciones de seguir contando con una economía no despetrolizada en su dependencia con las finanzas públicas… a todo eso hay que añadirle la influencia del entorno internacional.

Y en el ámbito externo, tampoco las cosas son muy boyantes ni clarificadoras, varios outsiders están conquistando la cima del poder y la gente está votando a los extremos sean de derecha o de izquierda.

La larga crisis económica en Europa y Estados Unidos ha sensibilizado la piel de los perdedores y castigados por ésta, por ende, están dejando sentir su inquina en las papeletas en cada elección.

El tren del populismo que antes corría sobre los rieles de los países catalogados de tercermundistas, lo hace actualmente dentro de las llamadas economías más prósperas del planeta.

La llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos y los ásperos resultados electorales en las diversas citas europeas dan muestra de que hay (y mucha) gente enojada con el establishment. No descartemos que, cualquier cosa, pueda suceder el 2 de julio de 2018.


Directora de Conexión Hispanoamérica, economista experta en periodismo económico y escritora de temas internacionales
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