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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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07 Julio 2018 04:00:00
El mito del macho (líder) Alfa
“Dominancia física sobre los demás en el reino animal”. Así define el diccionario urbano a un macho alfa. Es la típica imagen del jefe implacable, una máscara popular en nuestra era.

Esta caricatura la ejemplifican las características del macho alfa enlistadas por el sitio ser Alfa: tiene confianza, es mentalmente fuerte, competitivo, tiene presencia y un lenguaje corporal dominante, es poderoso, se arriesga, acapara a las hembras, grita, pelea, no requiere validación y no es amigo de todos.

Una imagen codiciada por hombres de negocios y políticos. Trump es la caricatura más patética de un macho alfa. Un narcisista terco que sabiendo poco utiliza su poder para dominar y hacer daño.

¿Sabe qué? Esta preconcepción es totalmente falsa.

“Libros de negocios te dicen cómo ser un macho alfa: dominando y demostrando que eres el jefe. O sea, siendo un bully. No me gusta esa definición. Y yo tuve mucho que ver en crear el término”, explica Franz de Waal en una gran charla de TED (véala en nuestros sitios).

El experto en primates escribió el libro “Políticas de Chimpancés”, que documenta su observación de 6 años de una colonia en el zoológico de Arnhem en Holanda. Lo que encontró es interesantísimo.

Primero, De Waal aclara, también hay una hembra alfa. Todos los grupos de primates tienen un macho y una hembra alfa. Sólo uno.

Confirmó algunas cosas del estereotipo. Por ejemplo, lo del lenguaje corporal dominante: “vean aquí dos machos caminando y observen que uno camina más parado, tiene levantado su cabello y porta una gran roca en la mano”, explica el primatólogo.

Posturas comunes en líderes de negocios y políticos. Y es que actuar como poderoso sí confiere poder. Relea Presencia y Carisma.

Pero tres de sus descubrimientos son contraintuitivos:

1. El valor de las alianzas. “El chimpancé de la derecha es el más fuerte. Pero el macho alfa tiene el apoyo de otro primate viejo, respetado y poderoso. El más fuerte puede contra cualquiera de ellos en lo individual, pero no contra los dos juntos”. Por eso hasta un chimpancé débil puede convertirse en el macho alfa si tiene los amigos correctos y los mantiene contentos.

2. La generosidad como cimiento. Aparte de la fuerza y presencia física, un macho alfa perdura si es extremadamente generoso: comparte comida con todos, atiende a los bebés, sobre todo cuando están en campaña para formar coaliciones. Relea la columna Protector.

3. Los costos y las obligaciones. Me salto el privilegio: son las hembras y la comida. Pero digamos que en el mundo humano serían todos los beneficios del poderoso. Hay dos costos: mantener contentos a los aliados y que todos quieran tu puesto. “Hay que estar alertas y cuidar tu espalda”, advierte De Waal. Por cierto, aunque no lo crea en parte, por eso los machos alfa tienen altos niveles de estrés. ¿Las obligaciones? También son dos: mantener la paz y mostrar empatía. Ah, y la empatía tiene que ser acompañada por imparcialidad. “No apoyan sólo a su mamá o a su cuate. Para nada: paran las peleas y por lo general apoyan al más débil”, concluye el científico.

Cierro con dos lecciones finales:

–Mientras más respete la colonia al macho alfa, más probable será que permanezca en el poder.

–Un bully puede llegar a ser un macho alfa, pero su permanencia es endeble. “Cuando un bully pierde su poder, generalmente termina muy mal”, advierte.

Buenísimos conceptos. La verdad, para tomar en cuenta en la empresa y sobre todo para que tomen nota los (y las) nuevos machos y hembras alfa que llegarán al poder tras las elecciones. Apúntenle, grillos: coaliciones para progresar, mantener contentos a los que los apoyan y empatía con todos, sobre todo con los más débiles.

Ah, y obvio: que la colonia –nuestro México– emprenda un camino de mejora sostenida. Porque, la verdad, en nuestro zoológico las cosas pintan muuuy mal. Basta ya de bullies ineptos y corruptos, ¿no cree?

Posdata. No por ser aguafiestas, pero veo una felicidad generalizada por los discursos y el tono de AMLO. Francamente, eran de esperarse, pues hacer otra cosa sería una estupidez, sería provocar una crisis. Yo, como santo Tomás, hasta que estén gobernando no creeré que ya abandonó sus malas ideas. Remember Trump. Muchos se esperanzaron de que iba a cambiar, ¡y no cambió nada!

En pocas palabras: “Ser macho no prueba mucho”, Zsa Zsa Gabor, actriz húngara-estadunidense.
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