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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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26 Enero 2017 04:00:00
El muro de Trump
Donald Trump decidió recibir a los enviados mexicanos, a los secretarios de Relaciones Exteriores y Economía, Luis Videgaray e Ildefonso Guajardo, con el anuncio formal de la construcción del muro fronterizo. En su forma característica de empezar una negociación, la que detalla en el libro The Art of the Deal, Trump primero pega y después negocia. Hay que amedrentar a la contraparte desde un principio para debilitar su posición negociadora.

México está amparado por el derecho internacional cuando sostiene que Estados Unidos tiene derecho a construir un muro dentro de su territorio, “aunque no nos guste”, pero no a obligar a México a pagar por él. A Trump, sin embargo, le tiene sin cuidado. Ayer, en una entrevista con David Muir de ABC News, reiteró no sólo que va a construir su muro en unos meses, sino que México, por supuesto, lo pagará. ¿Cómo? “En última instancia dependerá de lo que está ocurriendo en México. De alguna forma México nos reembolsará. Esto es lo que he venido diciendo. Sólo te digo que habrá un pago. Será de una forma, quizá una forma complicada”.

Cuando Muir replicó que el presidente Enrique Peña Nieto ha dicho que México no pagará el muro, “porque atenta contra la dignidad del país”, la respuesta de Trump fue: “Tiene que decirlo. Tiene que decir eso”.

El muro será caro, sin duda. Seth Stodder, subsecretario de Seguridad Nacional con Barack Obama, afirma que el costo puede ascender a 14 mil millones de dólares (político.com). Michael McCaul, presidente del comité de Seguridad Interna de la Cámara de Representantes, calcula entre 10 mil y 20 mil millones de dólares (Financial Times).

El proyecto no servirá para reducir la migración de mexicanos a Estados Unidos: el flujo neto de nuestros connacionales a la Unión Americana se ha vuelto negativo en los últimos años. Sin embargo, sí puede atrapar en territorio mexicano a decenas o cientos de miles de migrantes centroamericanos que atraviesan el país en su camino a la frontera con Estados Unidos.

En términos estrictos, el muro no será un parteaguas en la historia de México. En la frontera de 3 mil 185 kilómetros ya hay muros, vallas y cercas que se extienden a lo largo de más de mil kilómetros. El río Bravo delimita la frontera en otros mil kilómetros y no es fácil construir un muro sobre un río. Es verdad que quedan unos mil kilómetros sin una barrera física de fabricación humana, pero son en buena medida desiertos inhóspitos que muy pocos logran atravesar. No hay justificación costo-beneficio para la construcción de un muro en esos parajes.

El muro, sin embargo, es un símbolo poderoso. Lo usó Trump como su promesa fundamental de campaña para conseguir los votos de un electorado decepcionado de los políticos tradicionales, tanto demócratas como republicanos, pero que encontró en Trump una voz que entendía sus sentimientos y sus temores ante una invasión de mexicanos. El nuevo Presidente sabe que no tiene derecho a obligar a México a pagar por el muro, pero le sirve mantener la imagen de bravucón que tanto gusta a sus electores.

Para hacer el insulto más completo, Trump afirmó en la entrevista con Muir: “Lo que hago es bueno para Estados Unidos. También será bueno para México. Queremos tener un México estable y sólido”. Lo que no se entiende es cómo el nuevo Presidente puede tener un vecino estable cuando amenaza con castigar a quienes invierten en él y cuando busca obligar a ese vecino a humillarse y pagar por un muro que el vecino ni quiere ni necesita.

DOW EN 20

Mientras Trump golpea a México, el Dow Jones rompe la barrera histórica de los 20 mil puntos. Algunas de las promesas del nuevo Presidente, como la suavización de normas ambientales y la reducción de impuestos, generan entusiasmo entre empresas e inversores.
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