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Redacción
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14 Noviembre 2011 04:00:53
El nefasto ejemplo de los políticos
Por: Rogelio Flores

Cuando el país experimenta los peores momentos por la inseguridad pública; cuando más esperamos de trabajo, armonía y madurez; cuando igual matan a policías y gente de la sociedad civil que personalidades; cuando los jóvenes no podemos salir a divertirnos; cuando México dejó de pertenecernos; cuando todo eso ocurre, quienes nos representan se portan de forma mezquina, egoísta y vulgar.

Uno no puede creer que los políticos ligados al gobierno de Felipe Calderón se comporten como la gente de antorcha campesina o del SME. Uno no puede concebir que la segunda fuerza en la entidad sea tan arrabalera.

Uno observa a los diputados panistas y recuerda a Navarro Montenegro: con pocos argumentos y muchos gritos; con poco capital político, pero con el supuesto apoyo de mercenarios que se ponen las camisetas del partido y amenazan e insultan a sus rivales.

¿Qué le podemos decir a nuestros niños sobre nuestros políticos? Serán ellos los que buscan la estabilidad; serán ellos los que pretenden transformar el país; son ellos los que construyen la tranquilidad del país. O simplemente son vergüenza y descaro.

Puedo entender que estén en contra del gobierno del PRI. Pero me gustaría que tuvieran formas más modernas y maduras para manifestarse.

Algo de lo que señalan es cierto. Pero ocultan tantas cosas que son evidentes. El Gobierno se endeudó, es cierto. Que la deuda sirvió para financiar la infraestructura estatal es inobjetable.

Y sin discutir lo anterior, es obvio que se pueden externar las quejas y las críticas como gente civilizada.

No pueden crecer las nuevas generaciones pensando que la política la ejercen gritones peleoneros que se disfrazan y vuelven el debate en un concurso de majaderías.

No puede ser la política en Coahuila una caricatura de civilidad.

No puede ser eso el PAN. O qué pensará gente como Manuel López Villarreal, que sin duda es un caballero de la política.

No puede ser eso el PAN, que representa a la gente privilegiada en nuestro país.

No puede un partido comprar personas, armar alboroto, desordenar la vida, destrozar la sociedad. Ya lo hicieron desde el Gobierno llenando de sangre las calles. Continúan desde el partido llenando de basura la política.
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