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Carlos Oswaldo Orta
Carlos Oswaldo Orta
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04 Abril 2017 03:00:00
El negocio del beisbol
El beisbol es constantemente considerado como un deporte en decadencia en México. Las entradas pobres en muchos estadios, crean una percepción de ser un deporte viejo, que sólo gusta a mayores de 35 años y que poco a poco se desvanece.

La realidad del negocio del beisbol en México ha sido medida de manera injusta, pues está hecha con parámetros similares a un deporte que se juega en todo el territorio como el futbol.

El beisbol es un deporte que se practica en regiones muy distantes una de otra, y en muchas otras es desconocido o se practica poco.

Es una realidad que plazas totalmente beisboleras como los estados de Sonora, Sinaloa o Yucatán, el juego de pelota acapara la atención de la mayor parte de las personas.

Si esto se mide en ciudades de Coahuila, Nuevo León o la misma Ciudad de México el resultado será muy distinto, pues la afición al soccer es muy grande y acapara la atención.

En el deporte profesional, con un modelo norteamericano, el efectivo es el rey y si este falta en cualquier aspecto el espectáculo queda en segundo término.

Aunque un estadio esté lleno durante la mayor parte del año, el equipo y su directiva no podrán sostener la franquicia debido a los altos costos de salarios, servicios básicos, transportación, etcétera.

Adoptar el modelo estadunidense estaba resultado en fracaso pues la venta de memorabilia y souvenirs no son tan altas como en deportes del vecino del norte, ni tampoco existe una industria que promueva la imagen de los deportistas para marcas como existe en el futbol nacional.

Es por eso que los movimientos hechos por Toros de Tijuana y Leones de Yucatán desde años pasados, llamen la atención.

El vender el nombre de su estadio a compañías grandes por contratos multianuales permite a los equipos capitalizarse y utilizar el dinero para que los costos extra del equipo se minimicen.

En tres y dos Aunque algunos sectores de la afición reaccionaron de manera negativa ante el cambio del estadio de Beisbol Monterrey a estadio Mobil Super, la situación da a la franquicia de los Sultanes una seguridad financiera que no tienen desde hace más de una década y que los ha marginado de campeonatos.

Su fusión con Multimedios y el dinero del cambio de nombre darán a su afición una seguridad de que el equipo puede competir de nuevo a pesar de que la nostalgia indique que conservar el nombre original sea lo indicado.

Tal vez el futuro del beisbol está en que las empresas que requieren ese tipo de espacios den el apoyo económico necesario algo que ocurre en prácticamente todos los equipos de Grandes Ligas y NFL donde son pocos los que conservan un nombre antiguo y han sucumbido a la tentación de unir fuerzas con la industria que puede ayudarlos a capitalizarse.

Si esto sustituye al dinero que no llega por otros medios, el beisbol podría encontrar un renacer, en un deporte que tiene un crecimiento global acelerado y que en México está establecido desde hace años pero ha sido limitado por políticas incorrectas dentro y fuera del terreno.

Sólo queda esperar y saber que franquicias sobrevivirán y cuales podrían desaparecer de seguir aferradas a modelos arcaicos.
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