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Rubén Aguilar Valenzuela
Rubén Aguilar Valenzuela
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Rubén Aguilar Valenzuela. Licenciado en Filosofía, Maestro en Sociología y Doctor en Ciencias Sociales. Presidente Ejecutivo de Afan y Asociados, S.C. Es profesor de Ciencias Políticas y de Comunicación en la Universidad Iberoamericana. Fue Coordinador de Comunicación Social y portavoz de la Presidencia de la República (2004 al 2006) y también de la Secretaría Particular del Presidente (2002 al 2004). Ha sido consultor de UNICEF, UNESCO, OEA, PNUD, BID, BM, UE y agencias de cooperación de Holanda, Alemania y Estados Unidos. En México del IMSS, DIF-Nacional, INI, la Secretaría de Desarrollo Social del gobierno de la Ciudad de México y de la Coordinación Presidencial para la Alianza Ciudadana. Fue editor de la revista Cuadernos del Tercer Mundo. Editorialista de El Universal (México), El Financiero (México) y articulista de las revistas Estrategia y Proceso. Actualmente su columna se publica dos veces por semana en El Economista (México) y una veintena de periódicos de los estados. Escribe mensualmente en la revista Etcétera temas de comunicación política. Es autor de quince libros. Los más recientes: La comunicación presidencial en México 1988-2012 en colaboración con Yolanda Meyenberg Leycegui (2015), Los saldos del narco: el fracaso de una guerra, en colaboración con Jorge Castañeda (2012), y La Sociedad Civil en México (2012).

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26 Diciembre 2017 04:00:00
El papa Francisco y el ecumenismo del odio
El papa Francisco pidió a la revista Civilitá Cattolica, editada por los jesuitas italianos, que publicaran el artículo “Fundamentalismo Evangélico e Integrísimo Católicos en Estados Unidos, un encuentro sorprendente”, firmado por el director de la publicación, el jesuita italiano Antonio Spadaro, y el protestante argentino Marcelo Figueroa.

Los dos, el católico y el protestante, denuncian la complicidad de los católicos y los protestantes ultraconservadores estadunidenses que se han unido en lo que califican como el “ecumenismo del odio”. Los autores identifican tres ideas básicas de esta corriente: el lenguaje que divide la realidad entre el bien absoluto y el mal absoluto; la autojustificación de que la riqueza material personal es prueba de la voluntad de Dios que premia a sus fieles y la defensa de una supuesta libertad religiosa que promulga el sometimiento de las instituciones del Estado a las ideas religiosas y a la Biblia como lo hacen los extremistas musulmanes con el Corán.

En versión de los vaticanistas que siguen puntualmente el desarrollo de lo que pasa en la Santa Sede, el texto fue revisado y corregido en forma directa por el papa, el secretario de Estado, Pietro Parolini, y el secretario para las relaciones con Estados Unidos, Paul Richard Gallagher. Estos analistas sostienen que la publicación expresa la posición del papa ante la visión ideológica y los frecuentes discursos fundamentalistas y xenófobos del presidente Donald Trump.

En el artículo En Contra del Ecumenismo del Odio (El País, 23.07.17), Lluis Bassets afirma, coincido con el, que “esta visión del mundo proporciona una justificación teológica a la guerra y alienta la esperanza religiosa con la expectativa de un enfrentamiento apocalíptico y definitivo entre el bien y el mal”. Posición que de una u otra manera ha propuesto el presidente Trump y algunos de sus consejeros.

Spadora y Figueroa sostienen, en eso siguen el pensamiento del papa Francisco, que “el triunfalismo, la arrogancia y el etnicismo vengativo son exactamente lo contrario al cristianismo”. El artículo concluye recordando que el papa combate la narrativa del miedo y la manipulación de la inseguridad y la ansiedad de las personas, evita la reducción del islam al terrorismo de algunos islamistas y rechaza la idea de una guerra santa contra el islam y la construcción de muros físicos e ideológicos.

Bassets asegura que “con la denuncia del ecumenismo del odio, el Vaticano sitúa a (...) Donald Trump en un infierno ideológico (...) en el que se encuentran condenados los políticos que utilizan la religión para dividir en vez de unir a los seres humanos”. Es evidente que el pensamiento del papa es contrario al del presidente Trump. Pero también que el papa ha decidido actuar con cautela diplomática para evitar una guerra verbal con el estadunidense, que sólo traería el escándalo mediático y no ayudaría a quienes se quiere proteger.
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