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Guillermo Robles Ramírez
Guillermo Robles Ramírez
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Licenciado en Comunicación en la Universidad Iberoamericana Plantel Laguna, Posgrado el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey Campus Monterrey, Director General de la Agencia de Noticias SIP, Premio Estatal de Periodismo en el 2011 y 2013 en la categoría Columna de Opinión, reconocimiento de labor periodística de la Unión de Periodistas del Estado de Coahuila, Presea Trayectoria "Antonio Estrada Salazar" 2018

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17 Abril 2018 04:00:00
El pasito “tun, tun”
Millones de pesos han sido lo que tantas autoridades locales, estatales y federales, pero sobre todo los primeros han hecho en cada municipio con alto índice de tráfico para embellecerlas.

Verdaderas obras de arte que tan solo sirven para ser contemplados desde lo lejos, en donde cada diseñador plasma su pensamiento, su propósito y darle forma a su imaginación.

Pero el arte no se encuentra solamente en las pinturas que esos artistas pueden plasmar en sus lienzos, sino también hay arte en las ciudades. En sus construcciones arquitectónicas, como son edificios privados o públicas, como también en las casas de muchos particulares.

Su principal propósito es la de embellecer el entorno social, y aunque no todos fueron hechos con esa intención existe un nuevo elemento que gracias a los mexicanos le cambiaron su sentido de origen haciendo de estos un objeto más que solo sirven para ser observado desde lo lejos.

Los puentes peatonales son las nuevas estructuras que se han convertido en verdaderas obras de arte porque solamente son contemplado desde lo lejos ya que la gente no le gusta usarlos.

Unos tienen diseños conservadores, otros modernos y los hay también aquellos que simplemente cumplen con el mínimo requisito para lo que fueron hechos que es facilitar el paso de los peatones para cruzar aquellas calles o avenidas en donde el pesado tráfico pone en peligro a los ciudadanos.

En total abandono se encuentra más de la mitad de ellos en donde es evidente el deterioro de sus estructuras con el pasar del tiempo en donde a la falta de uso de los ciudadanos y abandono de mantenimiento por parte de las autoridades, por sus evidentes razones; estos puentes son víctima de los estragos de la intemperie.

La ironía de todo es que cuando los peatones se quejan la falta de un puente peatonal porque sienten peligro al cruzar una calle o avenida donde la afluencia vehicular es demasiado y por otra parte cuando las autoridades hacen algo al respecto, es decir, construyen el famoso puente tan aclamada por la ciudadanía la gente simplemente no los quiere usar.

Muchos de estos puentes peatonales inclusive se han construido frente a escuelas públicas que se encuentran ubicadas cercano a una avenida principal y ni siquiera los estudiantes las quieren usar prefiriendo cruzar las peligrosas calles sin ninguna medida de precaución y no siendo poco con ello hasta se ponen a jugar con los vehículos tomándose “selfies” y “toreando” a las unidades de los particulares.

Pero eso sí cuando pasan los accidentes como son los atropellos, siempre la culpa la tienen los conductores muy a pesar de las imprudencias cometidas por los peatones que no solo les falta el respeto a los automovilistas, sino también a su propia integridad.

Se ha tratado de hacer muchísimos reportajes del por qué la gente se niega en usar los puentes peatonales tratando de evadir las cámaras de los reporteros cuando son cuestionados prefiriendo callar y apretar con el pasito “tun, tun”. (Premio Estatal de Periodismo 2011 y 2013) http://www.Intersip.org
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