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David Boone de la Garza
David Boone de la Garza
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06 Junio 2016 04:05:06
El perro del Sarape
Dedicado a Recuperemos a Mascotas Perdidas, a sus más de 5 mil 200 miembros (más los que se acumulen) en su página de Facebook y a todas las personas que publican imágenes e información sobre animales perdidos, encontrados, en adopción y que denuncian su maltrato. Gracias por hacernos más humanos.

Comprometidos con los animales es el título de una nota publicada en Zócalo Saltillo. Se trata de la historia de un rescate animal. De acuerdo con Adrián Galindo, responsable de la publicación, el jueves pasado un usuario de redes sociales, identificado como Zeigën Joe, alertó sobre la existencia de un perro atrapado en un desagüe del Distribuidor Vial El Sarape, a través de la página de Facebook Recuperemos a Mascotas Perdidas.

El llamado se propagó rápidamente y fue atendido por medio centenar de personas, entre integrantes de organizaciones protectoras de animales, bomberos, servidores públicos de las áreas de Protección Civil, Medio Ambiente y Control y Bienestar Animal, una espeleóloga, un reportero, un fotógrafo y gente que decidió sumarse a la misión.

Un grupo de rescatistas se adentró en el drenaje y, después de recorrerlo varios metros, desistió sin haberlo encontrado, pero habiendo descubierto que el cachorro pudo haber salido por uno de los ductos del drenaje, los cuales desembocan en un arroyo cercano a la Central de Abastos, en donde los animales suelen ir a alimentarse.

Esta historia es alentadora por varias razones. Una vez más, se demuestra que en nuestra ciudad muchas personas (estoy seguro de que la gran mayoría) no permanecen indiferentes ante el sufrimiento animal y que hacen cosas para erradicarlo.

Queda más que claro el uso positivo que se puede hacer de las redes sociales para emitir alertas, atender emergencias y transformar positivamente nuestro entorno. Se evidencia que aumentan las personas que practican el asociacionismo y el voluntariado. Se constata que cuando las autoridades se ponen las pilas realizan su trabajo con sensibilidad y profesionalismo. Y se advierte que los medios de comunicación han dado mayor importancia y cobertura a este tipo de situaciones, con lo que contribuyen a fortalecer la conciencia de la sociedad.

En mi casa nos gustan los animales. Mi mamá nos enseñó a mis hermanas y a mí a cuidarlos. Ahora tengo un gato que se llama Kelsen (en honor a un ilustre jurista); me lo encontré abandonado en un parque e hizo que lo adoptara. Hace unos días, Tito, el gato de mi mamá (también tiene dos perras, un perico y una tortuga), se topó con un ratón que merodeaba en la casa; en lugar de exterminarlo, terminamos tomándonos selfies con él.

Como muchas familias saltillenses, la mía está compuesta en parte por mascotas. Pero no todas las personas tienen las mismas ganas de tratar bien y defender a los animales. Así que la tarea de que quienes sí las tenemos es promoverlas.

A quienes por las buenas no están convencidos de que la racionalidad nos obliga a procurar el bienestar de los animales, hay que decirles que el derecho y la ley también lo hacen, y que el maltrato animal se castiga hasta con cárcel. Por ejemplo, en el ámbito internacional existe un instrumento denominado Declaración Universal de los Derechos del Animal; a nivel nacional, la Ley General de Vida Silvestre, y a nivel estatal, la Ley de Protección y Trato Digno a los Animales para el Estado de Coahuila de Zaragoza.

En el artículo 6 de este último ordenamiento se reconoce, entre más, que en nuestro estado todos los animales tienen derecho a vivir y ser respetados, así como a la protección, atención y a los cuidados del hombre. Más allá de que los animales tengan derechos o no, lo sustancial es que los seres humanos no estamos facultados para maltratarlos y, por el contrario, estamos obligados a respetar y preservar a todos los seres vivos que nos rodean. ¿Por qué? Porque a diferencia de ellos, tenemos razón y conciencia. Demostrémoslo.
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