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Alma Carolina Viggiano
Alma Carolina Viggiano
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La legisladora es originaria de Tepehuacan de Guerrero, Hidalgo, es abogada por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y tiene especialidades en las materias civil, procesal civil y mercantil en la Ciudad de México, así como diversos diplomados en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y en el Centro de Investigaciones y Docencia Económica (CIDE). Ha sido secretaria general del PRI en Hidalgo y coordinadora estatal de campaña de Miguel Ángel Osorio. Anteriormente ha sido diputada local por el Distrito XV y diputada federal por el 01. Fue la primera mujer en prsidir el Tribunal Superior de Justicia de Hidalgo; fue integrante fundadora del Consejo de la Judicatura del Poder Judicial. Fue coordinadora estatal de la Comisión Interinstitucional para el Nuevo Sistema de Justicia Penal en Hidalgo; secretaria de Planeación y Desarrollo Regional y secretaria de Desarrollo Social en la misma entidad. Escribir a: [email protected]

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14 Noviembre 2016 04:09:00
El populismo acecha
El inesperado triunfo de Donald Trump ha tomado por sorpresa al mundo y, de manera especial, México fue colocado en el centro de las propuestas de campaña. Ha habido innumerables análisis sobre el tema: quiénes y por qué votaron, de qué edades, hombres o mujeres, con qué grado de escolaridad, etc. Lo cierto es que hoy, la nación más poderosa del mundo, con prácticamente 240 años como país democrático, está dividida, con manifestaciones en la calle, principalmente de jóvenes, en contra de Trump.

Esto me lleva a recordar el día después de la votación del Brexit en Gran Bretaña. Muchos dijeron que no sabían que su voto negativo ganaría, que sólo querían manifestar su inconformidad con el sistema; otros analizaban cómo dar marcha atrás a su decisión después de que la realidad del resultado los enfrentó a las verdaderas consecuencias de salir de la Unión Europea.

En Colombia, también decidieron someter a consulta popular, si aceptaban o no un acuerdo de paz entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (las FARC). Contra todo pronóstico, la población votó y decidió continuar con el conflicto armado que ha atravesado ese país durante más de 50 años y ha dejado ocho millones de víctimas.

En ambos casos se votó contra el sistema y al día siguiente de los resultados, la sensación de muchos de los que votaron e incidieron en el resultado era como de resaca, sin marcha atrás.

La lectura de estos y otros sucesos similares, nos muestran que los sentimientos más presentes en la población son el enojo, el odio y la frustración; la mayoría de estos sentimientos están relacionados con la falta de oportunidades, ingresos, entre otras cosas, aunado a la corrupción e impunidad que se percibe; que no es precisamente el caso de Estados Unidos y Reino Unido, sin embargo, la falta de crecimiento económico que hoy prevalece en la mayor parte del mundo, ante una demanda cada vez mayor de empleo, acceso a derechos sociales y servicios públicos de calidad, han sido determinantes.

La percepción de que la democracia no ha cumplido con las expectativas está en el ambiente prácticamente de todo el mundo, por ello ha tenido éxito mostrarse antisistema. Algunos candidatos, aprovechando esta situación, optan por el camino del populismo, que antes estaba más ligado a la izquierda y que hoy la derecha conservadora ha elegido, buscando con marcado pragmatismo ganar las elecciones, dejando para después revisar la viabilidad de las propuestas.

En América Latina y, por supuesto, en México tenemos muchos ejemplos de cómo el populismo ha dejado a su paso innumerables problemas, especialmente económicos, que generan ingobernabilidad y desorden. La mayoría de las veces se trata de gobernantes carismáticos, megalómanos y seductores, que toman decisiones irresponsables en el afán de mantener su popularidad más allá de que sean viables o no.

Donald Trump mantuvo durante su campaña muchas propuestas de este tipo, usando como mayor insumo el descontento social, con un discurso de odio, sin embargo, el mundo espera descubrir pronto si el presidente electo del país más poderoso del mundo seguirá con su retórica de campaña o elegirá asumir su papel de hombre de Estado.

Tenemos muchas lecciones que aprender, mucho que mejorar, optar por lo que nos de certeza, exigir a los candidatos propuestas serias y viables, que nos expliquen el cómo y no sólo el qué, que sea´n capaces de establecer compromisos responsables y serios con los diferentes sectores de la sociedad.

En nuestro país, el camino ha sido arduo y duro para construir nuestra democracia, muy joven aun, perfectible también, hoy cuenta con instituciones sólidas, sin embargo aún tenemos mucho por hacer para fortalecer el estado de derecho, combatir la corrupción y la impunidad.

Hoy más que nunca, con la participación de la sociedad, hemos dado importantes pasos en estos y otros temas. Dejemos a un lado el pesimismo, México somos todos.
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