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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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09 Septiembre 2016 04:00:44
El Presidente debe renunciar
Ni La desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, la “casa blanca”, la matanza de Tlatlaya, la fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, los viajes al extranjero, el avión presidencial, habían logrado una reacción en el interior del Gabinete del presidente Peña Nieto, el cual hasta hace días parecía ser insensible a los escándalos.

El Gobierno mexicano jamás ha atendido una recomendación de organismos internacionales respecto a las violaciones sistemáticas y flagrantes a los derechos humanos de la población mexicana y por el contrario, siempre desestimó su imagen a los ojos del mundo. Todos sabíamos que el Presidente estaba dispuesto a recibir las más duras críticas tanto en interior como del exterior del país, todo a cambio de lograr sus encomiendas: los cambios necesarios para hacer prosperar las reformas constitucionales que evidentemente alguien le encargó.

Contrario a lo anterior, el asunto Trump causó la más profunda crisis política que el Mandatario haya tenido en todo su sexenio. La ocurrencia de recibir al racista quebrantó al Gabinete presidencial y causó el enfrentamiento de tres de sus secretarios de Estado: Osorio Chong, secretario de Gobernación, quien dijo jamás haber estado de acuerdo con la propuesta de Luis Videgaray, secretario de Hacienda, respecto a la invitación del candidato norteamericano, y la canciller Claudia Ruiz Massieu, quien se sintió excluida del proceso y en protesta presentó su renuncia.

Hasta hoy sabemos que la razón que motivó la decisión del Presidente para invitar a Donald Trump a México fue la recomendación del ahora exsecretario, quien lo convenció de la supuesta necesidad de hacerlo ya que, según él, el Gobierno mexicano debía acercarse a tiempo a Trump o el 8 de noviembre, si ganaba la elección, sería el acabose económico de México. No hay una explicación oficial, pero la salida de Luis Videgaray de la Secretaría de Hacienda parece una consecuencia de la criticada visita del candidato republicano al país.

Debemos recordar que precisamente el 22 de julio, un día después de que Donald Trump aceptara la candidatura a la Presidencia de Estados Unidos, la Casa Blanca informó a la Cancillería que el presidente Barack Obama había invitado a Peña Nieto a una reunión en la Oficina Oval, esto como un claro mensaje directo a los electores inmigrantes. Dicha reunión fue maravillosa, públicamente Obama llamó a nuestro presidente “Enrique” en repetidas ocasiones, expresándole su confianza de que seguirían fortaleciendo la relación bilateral, lo que le hizo suponer que ambos estaban en el mismo proyecto electoral de los demócratas y su candidata Hillary Clinton.

Lo que no sabía el ahora sorprendido presidente Obama, es que Enrique Peña Nieto se toma muy a pecho las recomendaciones de su flamante equipo de asesores, mismos que días antes le habían ordenado que evitara toda hostilidad contra Trump, esto después de haber decaído en las encuestas por compararlo con Adolfo Hitler y Benito Mussolini, lo que tampoco sabía el estadunidense es que nuestro Mandatario no conoce la moderación, lo que explica la aberrante invitación al insolente candidato, en una franca exageración, al punto de hacerlo parecer como un activista en la causa de los republicanos.

El error fue de dimensiones exorbitantes e inevitables consecuencias. Los mexicanos debemos entender que a pesar de que el Presidente, de principio a fin respaldó a Videgaray, la visita de Trump traerá incalculables problemas a nuestra nación, ya que esta acción enmarcó la más grande traición por parte del Presidente mexicano a los demócratas estadunidenses en los cuales se cuenta el presidente Obama. Ante tales hechos el remedio se antoja mayúsculo, por lo que a los mexicanos no nos queda otra que empezar a sugerir al presidente Peña Nieto el considerar seriamente su renuncia.
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