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Dan T
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14 Agosto 2018 04:06:00
El probable dictador
¿Cuál es la diferencia entre lo probable y lo posible? Lo primero tiene distintos grados de que pueda ocurrir y lo segundo simplemente ocurre o no ocurre. Por ejemplo: es poco probable que tú y yo tengamos relaciones sexuales, pero si eso ocurre es imposible que no pidas más. Es probable que tu ex consiga pronto a alguien, y no es imposible que sea alguien mejor que tú. Es probable que Enrique Peña no sea tan tonto como siempre hemos creído, pero a lo largo de estos seis años era imposible no pensarlo. Ayer aseguró Andrés Manuel López Obrador que Ricardo Monreal será el “probable” coordinador de Morena en el Senado, como queriendo decir que él no le va a ordenar a nadie que lo elijan, sino que nomás lo está sugiriendo.

¿Para qué tanta payasada? Si AMLO dice que es probable es porque ya lo decidió así. ¿O a poco alguien piensa que es posible que sus senadores le lleven la contraria? Ni metiéndome un kilo de peyote podría imaginarme a Martí Batres diciéndole: “Mira, Andrés Manuel, los 55 senadores de Morena ya lo pensamos bien y, en realidad, creemos que Monreal no debe ser nuestro coordinador. Por eso hemos decidido en una votación secreta y muy democrática, que la cantante Susana Harp, que tú elegiste a dedazo aunque no tiene experiencia política, sea la jefa del grupo parlamentario morenista. Lo hacemos así porque tú jamás nos tirarías línea para tomar una decisión que sólo le corresponde a los senadores. Te queremos tanto, Andrés Manuel”. Porque, obviamente, al escuchar aquello seguramente el tabasqueño se pondría peor que el Hitler de la película cuando le informan que el Cruz Azul perdió la Final con un gol una vez más: “¡Democráticos mis destos! ¿Cómo que ya decidieron ustedes? ¿Pues qué se mandan solos? No, no, no, Martí aquí se hace lo que diga mi dedito, de manera muy respetuosa. Y mi dedito dice que Monreal es la mejor opción. Además, se la debo. Acuérdate que sólo así dejó de hacer berrinche como Neymar cuando le di la candidatura a Sheinbaum y no a él”. Claro, es posible que yo esté equivocado, pero tú bien sabes que es muy probable que quien tiene tanto poder se vuelva loco... o se convierta en un dictador.

Así que de lo probable a lo posible hay sólo un paso. Son palabras que a veces se usan igual, aunque en realidad no son lo mismo. Por eso hay que escuchar y leer con mucho cuidado qué palabras usan los políticos, o nuestras parejas, o quienes están cerca de nosotros. No nos vaya a pasar como a ese sacerdote recién ordenado que fue a confesarse por primera vez con su obispo:

–Dime hijo mío, ¿qué tal has llevado los votos durante esta tu primera semana?

–Mire, su eminencia, en cuanto a la pobreza he regalado mis pertenencias. Me despojé de la sotana bordada, se la di a los pobres para que la vendieran y tuvieran con qué comer. Yo ahora calzo huarache y doy la mitad de mi comida a un vagabundo que se aparece todas las tardes por la parroquia.

–Muy bien, hijo mío, muy bien.

–En cuanto al voto de obediencia, hago cualquier cosa que me ordene cualquier otro sacerdote, usted mismo señor obispo y, por supuesto, el santo Papa, sin pensar en si es justo o adecuado. Mi privilegio de obedecer.

–Muy bien, hijo mío, excelente, excelente.

–Finalmente, su eminencia, esta semana he hecho el amor con 37 mujeres.

–¿¡¿¡Qué dices!?!? –exclamó el obispo que casi se cae de la silla al escuchar aquello– ¿Cómo que has tenido sexo con todas esas mujeres? ¿Y el voto de castidad?

–¡¿Cómo? ¿No era voto de cantidad?

¡Nos vemos el jueves!
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