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Carlos Gutiérrez Montenegro
Carlos Gutiérrez Montenegro
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Psicólogo, Maestro en Enseñanza Superior por la Universidad Autónoma de Nuevo León, actualmente desarrolla su campo en la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Saltillo, como coordinador de investigación; en el Centro de Asesorías, A.C. como psicoterapeuta psicoanalítico; Asesor técnico del Centro de Investigaciones Psicopedagógicas, de la Dirección de Educación Especial de la Secretaría de Educación y Cultura del Gobierno de Coahuila; Productor de contenido del programa “De Frente” y editorialista del canal 7 RCG de televisión, además de articulista del periódico “Zócalo” de Saltillo. Algunos de sus escritos e investigaciones son: "PSICOANALISIS Y SOCIEDAD", publicado por la Universidad Veracruzana en 1982, el 'ESQUEMA DE LA PUBLICIDAD', también publicada por la Universidad Veracruzana en 1984, la 'ESCUELA PARA PADRES", publicada por la Secretaría de Educación Pública de Coahuila y el Instituto de Servicios Educativos del Estado de Coahuila, en 1993 (primera edición) y en 1994 (segunda edición). Además, la investigación llamada ‘ESTUDIO EXPLORATORIO Y PROSPECTIVA DEL PROGRAMA MECED EN EL ESTADO DE COAHUILA’, realizada en una colaboración conjunta de la UPN con el DIF Estatal y la Secretaría de Educación Publica de Coahuila y la investigación “ESTUDIO DE LAS CONDICIONES DETERMINANTES DE LA REPROBACIÓN EN LA UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE COAHUILA”, de reciente publicación.

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09 Mayo 2017 03:00:00
El profe chacalón
“Un profe chacalón quería que le tocaran el flautín”. Así encabeza su número 3250 del 6 de mayo el periódico hermano de Zócalo, el Calibre 57. Si bien la nota es amarillista y escandalosa (todo el periódico lo es) informa sobre la denuncia hecha por padres de familia a un maestro de música que intentó abusar de niñas de primero de primaria en un colegio de Saltillo, según la nota el Colegio Abraham Lincoln, en donde estudian las niñas que relataron cómo hace unos días el maestro de música tocó sus cuerpos.

Ellas lo contaron a sus padres, quienes acudieron a la Dirección del plantel para aclarar los hechos y exigir alguna acción de investigación, pues consideraron que en caso de ser cierto, sería un peligro que tal maestro siguiera laborando.

Dice la nota que la directora no puso la atención necesaria, pues el profesor siguió atendiendo a los grupos con su clase de música y los padres afectados, que encontraron apoyo con otros progenitores, hicieron una reunión para reclamar acciones a la directora, pero las cosas se salieron de control y decidieron acudir al departamento jurídico de la Secretaría de Educación (la SEDU) y a la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia (la PRONNIF).

La SEDU se deslindó de responsabilidades, porque es, dijeron ellos, un maestro que presta sus servicios en una institución privada, pero la PRONNIF empieza a realizar las investigaciones correspondientes a quien resulte responsable por el delito de abuso sexual en su modalidad de tocamientos en perjuicio de dos menores de 6 años. Hasta aquí la nota, que si bien tenía un encabezado escandaloso, su contenido era formal y correctamente redactado.

La noticia es interesante por varios aspectos. Primero, porque parece que hay una mayor cultura de la denuncia de abusos sexuales antes de que pasen a mayores, porque niñas y niños cada vez muestran mayor consciencia del peligro, pueden identificarlo antes de que prosiga y tienen más confianza de contar los temores a sus padres.

En otros tiempos (y todavía en algunos sectores fuertemente tradicionales) estas niñas hubieran sido acusadas de exagerar o mentir sobre lo que les estaba pasando, puesto que las cuestiones sexuales estaban tan reprimidas que era mejor pensar que no existían. Y si no existían, todas sus manifestaciones (como abusos y agresiones leves o graves) no eran ciertas. Así que las víctimas eran consideradas mentirosas, revictimizándolas y condenándolas al silencio o a la perpetuación del abuso.

Aun cuando hay muchas gentes que se quejan del proceso de empoderamiento de los niños y niñas por conocer los derechos de la infancia, estos casos muestran que los beneficios ya están a la vista.

Otro aspecto que parece interesante es que el único diario que maneja la nota es el Calibre 57. Es cierto que como dicen los profesionales del periodismo “nota volada, nota ganada”, pero quizás fue decisión de los padres darla a conocer a este periódico, aunque los demás la vayan a reproducir posteriormente.

Y es que la penetración social de este tipo de publicaciones es alta y generalmente dirigida a las clases populares, que no tienen mucho interés en cuestiones de información internacional, cultura refinada o de procesos políticos, pero son consumidores ávidos de notas de impacto.

Los diarios amarillistas o escandalosos son habitualmente despreciados y objeto de duras críticas por las clases cultas o las personas de alta sensibilidad, pero es el material de lectura de muchísimas personas que no leerían otra cosa. Su estructura lingüística está cuidadosamente calculada para llamar su atención y generar la compra del ejemplar, mediante frases impactantes de doble sentido y humor negro que hacen alusión a las tragedias cotidianas que sufre ese amplio público: el vecino de ellos “se calaquea porque se le paró en plena calle y fallece”, en tanto que el vecino de usted pierde la vida por un infarto cardíaco en la avenida.

No hay duda que para redactar los encabezados al estilo de “morras planchadas en bulevar” es necesario tener destreza lingüística, conocimiento de la jerga popular y habilidad en el manejo del albur, mucho ingenio y sensibilidad popular, aunque queda claro que difícilmente serán candidatos a premios periodísticos.

Como sea, es importante que se corrobore que el profe chacalón sí lo es en realidad, que se le separe de su puesto docente en caso afirmativo y que, además, se empiece a construir esa necesaria lista de agresores sexuales que el estado de Coahuila debería ya tener.
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